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Un histórico Ansu Fati tumba al Inter de Conte

Un histórico Ansu Fati tumba al Inter de Conte

El día en que Ansu Fati firmó su último contrato con el Barcelona, el que debería fijarlo en el club y mantenerlo a salvo de cantos de sirena ajenos, su familia al completo rompió a aplaudir en el despacho presidencial del Camp Nou. Los empleados nunca habían vivido algo similar. El niño de Guinea-Bissau, a quien la familia Messi ha ofrecido su protección, rompió otro récord de precocidad en un escenario de leyenda, el Giuseppe Meazza de Milán. Ansu Fati, cuando el partido ya moría, acabó por hundir al Inter con un derechazo desde la frontal que le clavaba en la historia de la Champions. Con 17 años y 40 días superó a Ofori-Quaye (17 años y 195 días) y se convirtió en el goleador más joven de la Liga de Campeones. [Narración y estadísticas: 1-2]

No hubo más que advertir los gestos en la banda de Antonio Conte, un hombre al borde de la locura, para entender la cruda realidad del Inter: un club por siempre maldito y que, tras otra mastodóntica inversión, acabó eliminado otra vez en la primera curva de la Champions. Los 'nerazzurri', a los que les anularon tres goles por fuera de juego, no pudieron tumbar a un Barcelona desnaturalizado y que tuvo que sacar el rosario cada vez que Lautaro y Lukaku rondaron al crepuscular Umtiti. El triunfo del Dortmund contra el Slavia en casa acabó por despedazar el proyecto de Conte.

Con el clásico a la vuelta de la esquina y ante la visita el sábado a un estadio tan puñetero para los azulgrana como Anoeta, poco se le podía reprochar a Valverde. Si acaso, que abandonara en la grada a Riqui Puig. Clasificados los azulgrana como primeros de grupo, la visita al Giuseppe Meazza iba a permitir al técnico ofrecer reposo a su pantocrátor, Messi, pero también experimentar con las posibilidades de su plantilla.

Retorció Valverde el esquema con un 5-3-2, en el que Umtiti, limitadísimo a campo abierto, sufrió como nunca como hombre libre junto a Todibo y Lenglet, con Wagué y Junior Firpo como carrileros y el debutante Neto bajo el travesaño. Aunque las buenas noticias para el Barcelona llegaban a partir del centro del campo. Aleñá, al menos, aportó construcción y criterio a la vera de Rakitic y Arturo Vidal.

Carles Pérez, como Ansu, también dejó huella. Encaró sin miedo a Godín, De Vrij y Skriniar, que bien podrían ser los guardianes de las puertas del infierno. Y eso que la irrupción esta campaña de Fati había condenado a Pérez a una extraña indiferencia. De hecho, el delantero, siempre discreto pero con un afán competitivo que le emparenta con Pedro Rodríguez, llegó a bajar al barro del filial después de un inicio de curso en el que había cumplido con creces. Asomó el futbolista de Granollers de 22 años en el que era su estreno Champions. Necesitaba media hora de juego para ganarse un contrato con el primer equipo. No sólo sumó los minutos que necesitaba, sino que además se apuntó el gol con el que el Barcelona abrió el marcador.

Fue Griezmann quien descifró el pase al área. Arturo Vidal le ganó la posición a Godín y el mal control del chileno permitió a Carles Pérez rematar con el alma a la red. Handanovic, que venía de salvarle un gol al canterano, nada pudo hacer.

Bien pudo Lenglet sentenciar el choque, incapaz de orientar tras un saque de córner. Falló y el Inter, pese a sus precauciones iniciales, cargó el peso de su historia sobre un argentino lanzado hacia el estrellato, Lautaro, al que le anularon el 2-1 por fuera de juego a un cuarto de hora del final, y sobre un ariete que pretendía imponerse por derribo, Lukaku. El ex ariete del Manchester, negado por un gran Neto, atrapó el empate a un suspiro del descanso tras aprovechar que Lautaro se la jugaba a Todibo.

Pero el Inter, en plena agonía futbolística, no contaba con que la ilusión de dos niños bastaría para borrarles del torneo. Ansu Fati y Carles Pérez ofrecen un futuro que ya es presente. El Barcelona tiene motivos para encadenarse a La Masia.