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Un Barcelona sin piedad barre al Fenerbahçe

Un Barcelona sin piedad barre al Fenerbahçe

El Barça no tuvo piedad de un Fenerbahçe que sigue metido de cabeza en arenas movedizas y recuperó de nuevo sus mejores sensaciones tras la derrota de la semana pasada en Madrid. El conjunto azulgrana, con un gran Cory Higgins, cimentado en un primer cuarto espectacular, y las destacadas aportaciones de Mirotic, Kuric y Davies, se anotó una victoria del todo incontestable ante un conjunto que se vio en todo momento superado en el Palau. El 89-63 habla muy a las claras del abismo respeto al grupo de un Zeljko Obradovic, cuyo puesto en el banquillo empieza ya a tambalearse muy seriamente.

Un arranque un tanto extraño, en el que a ambos equipos les parecía casi imponsible inaugurar el marcador, se vio seguido por un intercambio de golpes entre ambos contendientes en el que, merced a una antideportiva de Lauvergne y el acierto de Higgins en los triples, terminaría por imponerse de manera clara el Barça. La afinada muñeca del norteamerciano fue del todo decisiva para cimentar un 25-15 al final del primer cuarto que Obradovic, cómo no, recibió hecho una furia. Mirotic y Tomic, además, habían rozado la antideportiva en dos acciones en la que los árbitros, incluso tras consultar sendas repeticiones, sólo apreciaron falta.

Lo que parecía las bases para un nuevo torbellino de juego, a pesar de todo, se vio reemplazado por una actitud en apariencia más contemporizadora en el segundo periodo. Higgins, de repente, perdió toda la efervescencia de que había hecho gala en el primer cuarto y su exhibición personal dio paso a una estadística anotadora mucho más coral en la que Mirotic, lejos de su mejor versión anotadora, no conseguía brillar. El Barça no lograba una diferencia prácticamente definitiva ante un rival que, de la mano de Lauvergne, se esforzaba en mantenerse a flote. Y eso que el monumental enfado de Obradovic incluso le costó una técnica.

Con Higgins al frente

El Barça no terminaba de matar el partido, a pesar de su claro dominio en el rebote y los latigazos de Hanga y Abrines desde el triple. Con todo, el 44-30 al descanso podría haber sido incluso más sangrante si Datome no hubiera acertado a meterle un gran tapón a Kuric cuando la canasta parecía asegurada. Pero, precisamente, fueron dos triples de Abrines y Hanga, en este caso, los que colaborarían de manera decisiva para que el Barça se marchara en los cinco primeros minutos del tercer cuarto (58-34).

A ello también contribuyó decisivamente, cómo no, la capacidad de Higgins para sumar a sus excelentes capacidades anotadoras sus no menos destacadas cualidades para repartir juego. Una faceta en la que, curiosamente, terminaría por brillar Delaney.

Pésimas sensaciones

Al Fenerbahçe, además, no le salía nada. Sloukas, con un triple fuera de tiempo y una falta en ataque del todo prescindible, se encargaba de encarnar las peores sensaciones de los suyos. El Barça le había dado por fin esa marcha más al partido que no había sido capaz de encontrar en el segundo cuarto.

Hasta tal punto, que incluso el siempre irascible Obradovic se mostraba por momentos más que dispuesto a enterrar el hacha de guerra. Los azulgrana, mientras, no sólo mantenían la brecha, sino que fueron también capaces de aumentarla hasta los 27 puntos para afrontar el último periodo cómodamente encaramados en su atalaya.

Cuando el Fenerbahçe intentó maquillar el asunto cosas, por allí aparecieron Davies, con sendos mates espectaculares, y la puntería en los triples de Kuric, Higgins y, sobre todo, Abrines, para devolverlo de nuevo a su cruda realidad actual. Las mejores galas del gran campeón de antaño están decididamente muy lejos.