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Suárez-Costa, una delantera vehemente

Suárez-Costa, una delantera vehemente

Ambos formarán en el Atlético una pareja de ardor guerrero

Se despide Luis Suárez del Barcelona y se difumina durante unos segundos el guerrero goleador que ha fichado Simeone. Rompe a llorar el uruguayo en recuerdo de los seis años de apogeo que ha vivido en la entidad azulgrana. «No se va un jugador, se va un ser humano que tiene sentimientos», acierta a decir con la voz entrecortada y el ánimo roto, pues la fotografía viene cargada de añoranzas y momentos estelares (trece copas) que comparte con sus compañeros (Messi, Jordi Alba, Piqué, Busquets y Sergi Roberto) pero no con el presidente Bartomeu. Deja mensajes con acidez, pero sin carga tóxica. «Me dijo el entrenador que no contaba para él, pero ya me lo imaginaba porque se había dicho antes». «Al llegar me decían "cuidado con Leo", que eres delantero. Y ahora mira la relación que tenemos y dicen que le hago mal...». «Agradecido eternamente, siempre tendrán un culé esté donde esté».

Suárez se marcha del Barça y llega al Atlético para configurar una delantera que encaja como un guante en el gusto de Simeone, siempre que el club no decida vender a Diego Costa. Una pareja vehemente. Probablemente los dos atacantes de la liga más ardorosos e irritantes para los defensas se juntan en el Atlético.

Ayer, en una de sus primeras manifestaciones, Suárez rememoró sin nombrarlo uno de sus episodios más bochornosos. El mordisco al italiano Chiellini durante el Mundial de Brasil en 2014. «Tengo que agradecer al Barcelona que apostase por mí a pesar de cometer un tremendo error». El delantero tuvo que esperar cuatro meses para debutar con el equipo culé a consecuencia de la inhabilitación que le impuso la FIFA.

Suárez franqueó aquel día un límite que no suele traspasar. Lo definió con exactitud Bernd Schuster, otro jugador de sangre caliente. «Suárez llega hasta un punto que irrita al rival y al árbitro, pero luego para. Nunca se juega la expulsión».

Esa opinión está refrendada en números. El uruguayo es un tormento para los árbitros y para los defensas, pero sabe cuándo frenar. Durante catorce temporadas como profesional le han mostrado 135 tarjetas amarillas, pero solo una roja en partido oficial. Fue en una semifinal de la Copa del Rey 2017 ante el Atlético y por doble amonestación, que le impidió disputar la final frente al Alavés.

Suárez es un gladiador con sentimientos de poeta, como demostró en la despedida del Barcelona. Ha conseguido una barbaridad de goles (406) durante toda su vida antes del Atlético a un promedio que muy pocos jugadores en el mundo pueden lucir (0,66 por partido). Messi, Cristiano y pocos más. En su faceta pendenciera ha tenido encontronazos o discusiones después del partido con unos cuantos compañeros de profesión: Filipe Luis, «Pichu» Cuéllar, Alexis, Pepe, Casemiro, Yuri y un largo etcétera. Situaciones de juego que no esconden la otra realidad: es uno de los mejores delanteros de las dos últimas décadas. Su dominio del área y capacidad para finalizar jugadas es casi insuperable.

En el formato táctico de Simeone será difícil que encajen al mismo tiempo Luis Suárez (33 años) y Diego Costa (31). Y no por la edad. El técnico colchonero juega casi siempre con un único punta rematador y gente llegando desde atrás en ataque. En los ensayos previos al inicio de Liga ante el Granada ha probado con Costa y Joao Félix. Siempre un jugador con movilidad para complementar al delantero de área.

Diego Costa no ha triunfado en su segunda etapa en el club (solo cinco goles en la pasada campaña), pero es uno de los favoritos de Simeone, quien supersticioso, cree que el Atlético consigue títulos cuando tiene al hispanobrasileño en la plantilla.

El delantero no frena como Suárez. Acumula once expulsiones en su trayectoria: cinco por roja directa y seis por acumulación de amarillas. Una decadencia que no le garantiza un puesto en la plantilla. Está en la lista de transferibles, pero ya no llegan ofertas potentes por la pantera.

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