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Sólo dos onces iguales en 37 partidos: ¿Por qué el tiovivo de Zidane no marcha ahora?

Sólo dos onces iguales en 37 partidos: ¿Por qué el tiovivo de Zidane no marcha ahora?

Aún andaba el madridismo tratando de digerir los 10 minutos que lo dejaron al borde del abismo cuando Zinedine Zidane despejó el enigma: Toni Kroos no jugó contra el City por decisión técnica. En su intento por sorprender a Pep Guardiola, el francés desconcertó a todos, dejando fuera al hombre que marca las pulsaciones de su equipo. Ni siquiera cuando lo vio descomponerse en la segunda parte echó mano de él. Zidane, que hace tres años conquistó Liga y Champions con una gran gestión de la plantilla, no encuentra el punto.

A Zidane siempre le gusta mover el once. Un dato: en 37 partidos oficiales, el francés ya ha usado 34 alineaciones distintas. Sólo en dos ocasiones ha repetido equipo en dos noches seguidas: contra el Galatasaray y el Leganés, y en los dos partidos de la Supercopa. Zidane reparte esfuerzos intentando activar al mayor número de jugadores (16 superan los 1.000 minutos este curso), pero falta un once sobre el que se asiente el equipo. Sólo en Liga, 23 jugadores distintos han sido titulares en al menos tres jornadas.

Entrados ya en el tramo caliente de la temporada, al francés se le acumula el trabajo. Aún no ha encontrado el acompañante ideal para Karim Benzema, el Bernabéu ya no es un fortín y la gestión de los cambios en los últimos partidos no ha sido acertada. Demasiadas dudas a cuatro días de recibir al Barça en un duelo que marcará la Liga.

Sequía del '9'

Han pasado dos temporadas desde que se marchó Cristiano Ronaldo y el Madrid aún no ha encontrado quien complemente a Benzema. El galo es más goleador de lo que la fama le otorga, pero menos de lo que necesita un primer espada blanco. El francés respondió con creces al inicio de la temporada, pero en las últimas semanas el grifo se ha secado: sólo ha marcado dos goles en los últimos 13 partidos.

El gol del Madrid depende de Benzema. Ha marcado 18 tantos y ha repartido otros nueve. En total, ha participado en 27 de los 55 goles de su equipo. Es el máximo anotador y asistente, muy por encima de las siete dianas que suman Rodrygo y Sergio Ramos. Si falla, no hay quien tome el testigo.

Eden Hazard debía desenredarlo todo. Tiene gol, desborde y último pase. Según lo pida el escenario, puede ser un socio letal o verso libre que rompa la monotonía en la que tantas veces cae el equipo. Las pocas veces que tuvo continuidad había empezado a tejer una sociedad muy prometedora en la izquierda con Benzema y Kroos. Pero son su ausencia se ha descubierto que no había plan B. Que era erróneo pensar que fuera Bale, un jugador que lleva demasiado tiempo desconectado del club (sólo tres goles este curso, ninguno en Liga desde hace medio año), o que era incauto imaginar que sería Vinicius. El brasileño dejó grandes acciones contra el City, pero el gol aún no está entre sus virtudes. Es un driblador extraordinario y sólo eso le hace necesario en este Madrid sin cambio de marchas, pero la falta de alternativas le ha colocado en un nivel de exigencia que aún no es suyo.

Errores que pasan factura

Esa falta de colmillo ha dejado más heridas en cuanto el equipo ha perdido la seguridad defensiva que alcanzó entre diciembre y enero. La Real Sociedad dio buena cuenta del once tan temerario que Zidane sacó en Copa del Rey, el Celta sacó oro de los errores defensivos y el City, más allá de esos 10 minutos fatídicos, desarboló por completo a lo que hace no tanto era un muro.

Pesa, en tropiezos como esos, alguna ausencia de Casemiro (faltó contra la Real), las grietas que siempre ha dejado Marcelo o el campo que ya no cubre Luka Modric. El croata ha recuperado un nivel notable en los últimos partidos, pero el cuerpo ya no da para soportarlo durante todo el partido. De ahí también que sorprendiera aún más la ausencia de Kroos. Errores que han pasado factura. Gestiones discutibles como retirar a Vinicius cuando era el único que inquietaba a la defensa del City o apostar en las noches grandes por Bale cuando en las de diario se le aparta del equipo.

La tónica es inquietante: de los 17 partidos que el Real Madrid ha jugado en el Bernabéu, sólo ha ganado nueve. De los últimos tres, ha perdido dos y empatado uno. Señales de alarma en el peor momento posible.