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Roglic palidece en la montaña

Roglic palidece en la montaña

Nibali y Carapaz liman más tiempo al favorito y a Mikel Landa. Victoria de Cataldo

El magnetismo del ciclismo reside a menudo en esa mezcla de incertidumbre y montaña. Como las serpientes, el Giro ha cambiado la piel en dos semanas de tránsito por un país de contrastes que se explica elocuente en su carrera centenaria. El Giro es lo más alejado al equilibrio cartesiano, el círculo perfecto o el tedio. Carrera incontrolable, activa. Un botín contra el estilo del Sky que aburre en el Tour. Siempre pasa algo. Ha sucedido que Primoz Roglic ya no intimida a la competencia. El exsaltador de trampolín apabulló en el inicio de la prueba, incontestable en la contrarreloj, y con el paso de los días su efervescencia se marchita. En Como, ruta de lagos maravillosos por el norte de Italia, el esloveno palideció. Ya no tiene cara de favorito. Un latigazo de Nibali al que replicó solvente el líder Carapaz lo retrataron. Perdió resuello, se cayó en el descenso del Civiglio y dejó 37 segundos de renta. El ecuatoriano del Movistar lo aventaja en 47 segundos y Nibali ya lo tiene a un minuto. Cataldo ganó la decimoquinta etapa fugado con Cattaneo.