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Rafa Nadal, un valor seguro para el Banco Santander

Rafa Nadal, un valor seguro para el Banco Santander

Rafa Nadal despide este martes desde Perth, a 14.000 kilómetros de casa, uno de sus mejores años como tenista. Desde las remotas orillas del Índico, el número uno del mundo lidera a la selección española en la novedosa ATP Cup, el renovado torneo por naciones que pretende rivalizar en prestigio con la Copa Davis. Desde su aterrizaje a última hora del domingo, desde los primeros golpes en el RAC Arena con la camiseta roja y la bandera en el pecho, Rafa se ha convertido en el objetivo prioritario para las cámaras. Uno de los países de mayor tradición en el mundo de la raqueta podrá disfrutar de Nadal durante más de un mes, dado que la ATP Cup se enlaza con el Open de Australia, con final en Melbourne el 2 de febrero. El campeón de 19 majors, elegido por EL MUNDO como personaje del año 2019, trasciende desde hace tiempo su legendaria trayectoria en las pistas. Y ese atractivo, mejor que nadie, lo conocen las marcas.

Este martes, el Banco Santander anunció que Nadal se convertirá en «embajador de la entidad a largo plazo», aunque sin ofrecer más detalles de enjundia. Según algunas fuentes del sector consultadas por este periódico, el acuerdo alcanzará el millón de euros al año. Una cifra casi calcada a la que se embolsó el pasado agosto por su triunfo en el Masters 1000 de Canadá. En cualquier caso, el dinero no ha representado un obstáculo para ninguna de las partes. Ni para la entidad presidida por Ana Patricia Botín, que desde hace años venía peleando por el tenista, ni para el propio Rafa, que acaba de terminar su vínculo con el Banco Sabadell.

Por todo ello, el ambiente festivo de las últimas horas en el departamento de comunicación y márketing se extendió por toda la Ciudad Financiera del Santander en Madrid. «Se trata de un icono español y universal», comentaba con la lógica satisfacción de quien ha conquistado a la «joya de la corona» de los deportistas. Un golpe de efecto sólo comparable al que se apuntó el Banco Popular allá por 2007 con Pau Gasol. O el propio Santander con Fernando Alonso, emblema de Ferrari entre 2010 y 2014.

Vínculo personal con los Botín

Sin embargo, en aquella época dorada ninguna entidad financiera apostó por Iker Casillas o Andrés Iniesta, los dos grandes referentes de la selección multicampeona. Aquella polarización propia del fútbol queda ahora superada por completo por Nadal, cuya intachable imagen dentro y fuera de las pistas va más allá de las filias y fobias de los clientes del banco.

«Es uno de los mejores deportistas del mundo y el mejor deportista español de todos los tiempos», valoró ayer Botín, cuya estrecha relación personal con Nadal ha allanado también el acuerdo. Un buen feeling que también fue siempre muy intenso con Emilio Botín. Este martes, su hija quiso hacer hincapié en los valores de «esfuerzo, disciplina, humildad y respeto» del manacorense, en íntima fusión con lo que desea representar uno de los mayores bancos de Europa, que en el primer semestre de 2019 ha obtenido unos beneficios de 3.231 millones de euros.

Tras una década decorando los legendarios coches rojos de la Fórmula 1 y otra fructífera etapa como patrocinador principal de LaLiga, prolongada desde la pasada primavera en la Champions League, el Santander aborda un salto cualitativo con Nadal. «Compartimos la idea de que tan importante es alcanzar las metas como la manera de conseguirlas», refrendó el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 2008.

Fidelidad a las marcas

Sin embargo, por el momento, Nadal no lucirá ningún distintivo visible del banco en su indumentaria por imperativo de Nike, la marca que le viste desde el inicio de su carrera. También habrá que esperar unos meses para sus primeras apariciones en campañas de patrocinio y eventos institucionales, como los que el Santander ha organizado en fechas recientes con Mireia Belmonte, Javier Gómez Noya o Carolina Marín.

Nadal siempre ha sido muy cuidadoso con estos temas, pero también muy fiel a lo firmado. De hecho, en el sector automovilístico siempre llamó mucho la atención su escrupuloso cumplimiento con KIA, una marca coreana a años luz de la relevancia de otros gigantes. Por no mencionar su total adhesión a Mapfre, que le costó algún que otro disgusto con la organización del Mutua Madrid Open.