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Radiografía de un punterazo: la espectacular imagen de una de las suertes más comunes del fútbol sala

Radiografía de un punterazo: la espectacular imagen de una de las suertes más comunes del fútbol sala

El Magnus brasileño y su capitán, Rodrigo Hardy, lograron captar el momento del golpeo en un brutal disparo

Cuando se habla de fútbol sala siempre se evoca a la calidad de los jugadores, a su tremenda habilidad para manejar el balón con los pies y a su rapidez para reaccionar en pequeños espacios. Pero este deporte es mucho más que esa caricatura que a veces se hace de él, limitada a jugones entregados a las filigranas. También es estrategia, táctica y potencia física. Esto último ha ganado en los últimos años una notable relevancia, con jugadores muy alejados del antiguo prototipo del deportista que jugaba en el 40x20.

De los tipos pequeños, a veces rellenitos, pero habilidosos se ha mantenido esta última cualidad, pero los jugadores de futsal son hoy por hoy verdaderos atletas, algunos incluso torres de puro músculo. Así, en el futsal moderno en ocasiones parece que la pista se hace pequeña para reunir a diez bigardos en tan pocos metros cuadrados, lo que ha afectado en cierto modo a la vistosidad de este deporte. Pero a ese punto se ha llegado por la competitividad. Por el querer dotar a esos futbolistas privilegiados para ver, decidir y moverse en condiciones tan limitadas de espacio y tiempo, de nuevas ventajas.

Debido a ese crecimiento físico, unido a las diferentes formas en las que los entrenadores han ido corriendo cada vez menos riesgos, hoy se pueden ver menos malabarismos sobre las pistas, pues les han ganado espacio unas batallas físicas brutales. Pero se pueden ver otras suertes como la que han radiografiado recientemente el Magnus brasileño y su capitán Rodrigo Hardy.

Rodrigo, apodado en Brasil como «el torpedo humano» por su potencia, juega de cierre en este equipo y en la selección de su país, y atesora un palmarés espectacular. En su posición, como primer jugador por delante del portero de su equipo, debe combinar a la perfección labores tanto defensivas como ofensivas, y en estas últimas uno de sus fuertes es el disparo.

El jugador y su club han demostrado con una espectacular fotografía, el momento en el que ejecuta una de las suertes más habituales y reconocidas del fútbol sala y que, curiosamente, está prácticamente desterrada del fútbol: el punterazo.

La foto logró captar la violencia del chut de Rodrigo, que según las mediciones del club llegó a alcanzar los 114 kilómetros por hora. En la imagen puede verse hasta qué punto se deforma el balón al entrar en contacto con la zapatilla del jugador y antes de emprender el vuelo hacia la portería rival.

La instantánea se hizo inmediatamente viral entre los aficionados al fútbol sala en todo el mundo, orgullosos, muy al contrario que los del fútbol, del recurso del punterazo.

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