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Palomos deportivos sin cortejo

Palomos deportivos sin cortejo

En la Edad Media, los árabes introdujeron en España la actividad recreativa de criar palomas y adiestrar a los machos para que fueran los más hábiles en el cortejo de una hembra. Esa es la regla básica de un entretenimiento de siglos que se acabó convirtiendo en actividad deportiva. La colombicultura es un deporte federado que cuenta con unas 30.000 licencias en todo el país y que la epidemia también ha dejado en suspenso. Nada ha quedado ajeno al coronavirus.

Todas las competiciones organizadas por la Federación Española de Colombicultura quedaron anuladas el pasado 13 marzo, desde entonces no se han visto volar a decenas de palomos con sus alas coloreadas por los pueblos de la Comunidad Valenciana, Murcia o Andalucía, zonas donde existe una mayor tradición. Pero este deporte, aunque sea minoritario, solo ha dejado de calar en el País Vasco y en Navarra.

¿Por qué quedó en suspenso una actividad que se realiza con animales y al aire libre? «Porque palomo, paloma y aficionados tienen que ir juntos», explica el gerente de la Federación, José Luis Morató. «Las aves vuelan durante las aproximadamente dos horas que puede durar la competición, pero hay que desplazarse para seguirlas. En concursos de nivel pueden reunirse 400 personas y es imposible evitar el contacto entre ellas», asegura este experto practicante en el habilidoso arte de adiestramiento de palomos.

Eso estaba previsto que pasara en el Campeonato de España, que se cayó del calendario por el estado de alarma y no saben cuándo se recuperará, si es que lo hace. «Desde entonces, los palomos están como los atletas de alto rendimiento: parados», asegura José Luis, que vive en Vallada, un pueblo de Valencia de apenas 3.000 habitantes, y es afortunado por tener el palomar en la azotea de su casa. Eso le ha permitido poder soltar a sus ejemplares para que «entrenen». Las aves estiran las alas, cortejan a su paloma y vuelven, aunque para el colombaire nada es comparable a la actividad que se despliega en la competición.

6.000 euros por un palomo

Cada uno de sus palomos es criado y cuidado con mimo. Nada se deja a la casualidad. Todo está estudiado, muy medido. Se buscan cruces para obtener crías con genes ganadores y hasta se pueden llegar a pagar 6.000 euros por un ejemplar. Ganar es difícil, pero competir en un torneo de colombicultura no es caro. «La licencia para tenencia y vuelo anual suele ser costar 50 euros y cada inscripción en un campeonato puede rondar los 73 por palomo. Se empieza por los comarcales hasta llegar al nacional. Por unos 200 euros puedes competir», describe José Luis Morató. La ansiedad por hacerlo comienza a aparecer a medida que avanza la desescalada, «pero todavía no han levantado la mano. Desde la Federación Española estamos siendo estrictos en las recomendaciones», advierte.

Durante el confinamiento hay quien ha tenido más problemas. Los palomos tienen que estar censados en un domicilio, «pero cada vez los pueblos se hacen más grandes y es más difícil tener el palomar en casa». En Murcia, por ejemplo, han proliferado los campos de entrenamiento donde residen y vuelan. «Había que ir a alimentarlos y algunas federaciones emitieron un certificado, pero en muchos casos mostrar la licencia ha sido suficiente», explica el gerente en funciones, porque la pandemia les ha cogido en año electoral y han tenido que crear una comisión gestora para sentarse a la mesa de las reuniones con los responsables del Consejo Superior de Deportes (CSD).

La colombicultura tiene en juego los 18.000 euros que recibe de ayudas públicas «y que vamos a tener difícil justificar a nivel nacional al no poder organizar competiciones». Sólo organizaron el campeonato de raza, una exposición de palomos en la que se premia a los mejores, pero no el de vuelo, la modalidad que más se practica en todo el país. La mayor parte de los ingresos privados, «unos 20.000 euros al año gracias a los diferentes patrocinios», ya la están dando el sector por perdida. Estamos, pues, ante otro deporte que tendrá que alzar el vuelo en 2021.