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Los pecados de la ministra que difamó a Nadal

Los pecados de la ministra que difamó a Nadal

Condenada por acusar al tenista de doparse, Joselyne Bachelot es rescatada por Macron en la cartera de Cultura

Roselyne Bachelot (73 años), la nueva ministra de Cultura de Emmanuel Macron, arrastrará toda su vida dos errores catastróficos: votar a François Mitterrand (socialista) contra Valery Giscard d’Estaing (centrista), en 1981, y acusar sin pruebas a Rafa Nadal de dopaje. Bachelot nació en el seno de una familia conservadora, fiel, sobre todo, al general Charles de Gaulle. Farmacéutica de profesión, comenzó su carrera política siguiendo al pie de la letra los «dictados» de Jacques Chirac, antiguo líder y presidente conservador.

En 1981, Chirac pidió a sus amigos políticos que votasen a Mitterrand, candidato de la «unión de la izquierda», para impedir «por todos los medios» la reelección de Giscard. Objetivo conseguido: Mitterrand fue elegido presidente. A lo largo de su frondosa carrera política, como ministra de Chirac y de Nicolas Sarkozy (ecología, sanidad y deportes, solidaridad y cohesión social), tuvo que arrepentirse en innumerables ocasiones de aquel error catastrófico, dictado por su obediencia ciega a su líder político.

Años más tarde, en 2016, Bachelot cometió el segundo gran error personal de su vida pública con la siguiente declaración: «Se sabe que la famosa herida de Rafael Nadal, que le costó siete meses de competición, era, sin duda, la consecuencia de un control positivo. Cada vez que un tenista se toma varias semanas o meses de recuperación se debe a un control positivo. Casi siempre».

Nadal presentó una denuncia, inmediatamente, ofreciendo a la Justicia toda la documentación médica para confirmar cumplidamente la falsedad vergonzosa de las acusaciones de Bachelot. Y en noviembre de 2017 la Justicia francesa consideró justificada la querella de Nadal y condenó a Bachelot por el delito de difamación, condenándola a pagar las costas del caso (2.000 euros), 10.000 euros por daños y perjuicios, más una multa de otros 500 euros. Nadal no deseó insistir judicialmente, y donó ese dinero a una organización caritativa.

Rafael se confirmó, siempre, como uno de los deportistas más grandes de la historia del tenis. Bachelot inició una segunda carrera como «animadora» de radio y televisión, hasta ser rescatada por Macron como ministra de cultura. ¿Volverán a cruzarse la ministra y el tenista en el próximo Roland Garros?En cualquier caso, la sombra de Nadal y el desastre de sus acusaciones injuriosas se convirtieron muy pronto en motivo de chistes y chascarrillos... «cacerolas» que persiguen a la ministra desde entonces.

Con motivo de la boda de Nadal y Mery Perelló, el mes de octubre del 2019, Bachelot terminó confesando que su acusaciones le habían «costado muy caras». Sin entrar en detalles. Cuando la ministra hizo esa confesión, en un programa de tv, de gran audiencia, alguien le preguntó, en «broma»: «¿No la ha invitado Nadal a su boda?». Amargada, Bachelot se refugió en un silencio patético, a sabiendas que se había convertido en personaje de guiñol público y político.