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Los "excesos" que condenaron a Andy Ruiz ante Anthony Joshua

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Casi tanto como que el día del pesaje se presentara con siete kilos de más en la báscula, sorprendió el inmediato acto de contrición de Andy Ruiz sobre el cuadrilátero del Diriyam Arena. Aún sangrante y exhausto de perseguir sin acierto a Anthony Joshua, ya desposeído de los títulos mundiales que le duraron poco más de seis meses, el púgil mexicano pronunció lo que era una evidencia: "No me he preparado como debía. He ganado demasiado peso".

Más que despertar de un sueño, la Cenicienta no supo gestionar su éxito repentino. Mientras el favorito caído se dedicó a rumiar cada error cometido en la derrota para acudir a la cita de la revancha más preparado física y mentalmente -el británico sí que bajó peso, casi cinco kilos-, la resaca de aquella noche de gloria en el Madison Square Garden se le hizo larga a Ruiz, quien desde que los jueces decidieron por unanimidad que Joshua había sido superior, se ha dedicado a implorar por una tercera oportunidad. Como temiendo que su idilio con la gloria boxística -para siempre quedará ya su hazaña y el hito de ser el primer mexicano campeón del mundo de los pesados- pueda ser efímero. "Les prometo que lo vamos a hacer mejor. Hay más historia por hacer, es el comienzo y vamos a ser mejores", auguró.

También su entorno reconoció los desmanes. Copar las primeras planas y convertirse en el fenómeno deportivo del año no le resultó compatible con los deberes del ring. "Hubo exceso de celebración. Todos los políticos venían a recogerlo en Guadalajara, un desmadre que hubo de campamento. Nunca se concentró bien. Le decía que se concentrara bien, que no podía llegar en ese peso porque no le iba a hacer nada a Joshua", criticó su propio padre en declaraciones a la ESPN.

Tampoco su entrenador, Manny Robles, pudo negar la falta de profesionalidad de su pupilo, los 128 kilos que le lastraron ante las piernas de atleta de Joshua, que no dejaron de bailar en ninguno de los 12 asaltos en Arabia Saudí. "El boxeo es el único deporte que no se juega, tienes que tener muchísima disciplina. Uno trata de hablar con los boxeadores y hacerles entender y ver las cosas, pero no es así", admitió el técnico.

Mientras los rumores no descartan una tercera edición del combate, probablemente en el estadio del Chivas, de momento, en el horizonte de los pesos pesados el protagonismo de Andy Ruiz ha bajado varios peldaños. El porvenir pide un gran duelo en el que unifiquen todos los títulos mundiales. Y eso supone que Joshua se enfrente al ganador del combate que en febrero disputarán Tyson Fury y Deontay Wilder (hace justo un año empataron en el Staples Center). Aunque antes, el ucraniano invicto Oleksandr Usyk podría ser el próximo rival de Joshua, ya que la Organización Mundial de Boxeo avisó de que es obligatorio un desafío antes del 4 de junio para que el título no sea declarado vacante.