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Las cosas del balonmano: España entrena ante la amateur Uruguay

Las cosas del balonmano: España entrena ante la amateur Uruguay

El interrogante se abre cada dos años: ¿Cómo organizar un Mundial de un deporte que no se juega en todo el mundo? El balonmano, tan europeo, quiere aparecer en Times Square, tener una estrella asiática, vender camisetas en Senegal, pero es imposible. Sus sedes son los que eran hace décadas y así lo serán por los siglos. De hecho, la única novedad histórica es España, inexistente antes de los Juegos de Barcelona 1992 y omnipresente después. Por eso la estrategia de la Federación Internacional de Balonmano (IHF) es complicada.

Desde hace años, insiste en los cuatro países no europeos con cierta tradición, Egipto, Túnez, Argentina o Brasil, pero ahora está intentando algo nuevo. Para esta edición del Mundial, amplió los participantes de 24 a 32 y empezó a ofrecer plazas a selecciones hasta ahora desaparecidas como Estados Unidos, Cabo Verde, Congo o Uruguay. La intención era que el campeonato sirviera para que crearan un proyecto de formación, pero la realidad es violenta. Estados Unidos se retiró antes de empezar por el coronavirus, Cabo Verde lo hizo después del primer partido y Congo y Uruguay acumulan goleadas que desmontan cualquier futuro.

La selección sudamericana, por ejemplo, clasificada a la segunda fase gracias al adiós de Cabo Verde, perdió de 29 goles ante Alemania, de 26 ante Uruguay, de 14 ante Polonia y este sábado de 15 ante España (23-38). Con sólo tres profesionales, los tres jugando en la segunda y la tercera categoría del balonmano español, hicieron lo que pudieron ante los suplentes de Jordi Ribera que simplemente completaron un entrenamiento.

Buen 'sparring' fue Uruguay para el debut en el torneo del joven portero Sergey Hernández y el lateral Iosu Goñi y para que sumaran goles jugadores hasta ahora desafinados como Jorge Maqueda, Aleix Gómez o Aitor Ariño. La mayoría de imprescindibles, Gonzalo Pérez de Vargas, Raúl Entrerríos, Joan Cañellas, Álex Dujshebaev o Ángel Fernández se quedaron en la grada o apenas aparecieron por la pista. Si acaso faltó una mayor aportación de Dani Sarmiento, aún falto de ritmo en el Mundial. Para España la importancia de la victoria radicó en que, si Hungría vence a Polonia este mismo sábado, ya estará clasificada para cuartos de final y el martes peleará por ser primera de grupo (o incluso por no serlo).