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Las cifras de Mercedes para completar la época más dominante de la historia

Las cifras de Mercedes para completar la época más dominante de la historia

El 31 de octubre de 2004, toda la familia Ferrari, con Michael Schumacher y Luca di Montezemolo a la cabeza, se reunió en Monza para celebrar a lo grande su sexto año consecutivo de tiranía en el Mundial. Una fiesta como no se había conocido otra en Maranello. «Podemos describir esta temporada como algo único. No será sencillo de repetir, pero este grupo está unido, fuerte, estable, apasionado y motivado», reveló entonces Jean Todt, máximo jefe deportivo de la Scuderia. Ayer, aquel vaticinio de Todt fue arrancado de cuajo en Suzuka, donde Mercedes comenzó los festejos de lo que ya puede considerarse la época más dominante en la historia de la Fórmula 1. Lo mejor de su confeti, pese a todo, lo esparcirán en las próximas semanas, cuando Lewis Hamilton se ciña al fin su sexta corona mundial.

La profecía de Todt debe leerse ahora, palabra a palabra, frente al veredicto, aún mesurado, de Toto Wolff, su homólogo en las Flechas de Plata. «Cuando nos embarcamos en esta aventura simplemente queríamos ganar carreras y prepararnos para luchar por el campeonato. Seis años después podemos presumir de nuestro sexto título consecutivo», subrayó el ingeniero, reacio a establecer analogías con el pasado.

Bajo su mandato, el equipo alemán ha abrochado seis dobletes, igual que Todt entre 2000 y 2004. Sin embargo, el inminente entorchado de Hamilton le permitirá alzarse como la única escudería en toda la historia que encadena seis títulos de pilotos. Y es que en 1999, tras la ejemplar sanción a Schumacher, Eddie Irvine se quedaba a las puertas de la gloria en aquel apretado duelo ante el McLaren de Mika Hakkinen.

A por Lotus y McLaren

El triunfo de Valtteri Bottas en Suzuka, escoltado ayer en el podio por Hamilton, suponía una muesca más en el abrumador dominio de Mercedes. Desde el inicio de la era turbo híbrida, allá por 2014, nada menos 86 victorias, 174 podios y 88 poles en 107 carreras. Si a principios de siglo, Schumacher y Barrichello dejaron escapar algún triunfo en favor de McLaren, Williams, Jordan o Renault, ahora Mercedes sólo esparce las migajas ante Ferrari y Red Bull. Además, aún cuentan con otro curso extra para mantener la hegemonía.

A la espera de la revolución reglamentaria, prevista para 2021, el constructor alemán se perfila como la gran referencia para el próximo Mundial. Con un entorchado más igualaría los siete de Lotus y se verá casi a la par de McLaren (ocho coronas) y Williams (nueve). Todos deben mantener ahora ese grado de dedicación y compromiso que no pudo sostener Ferrari hace 15 años. Desde los trabajadores de la fábrica en Brackley al mismísimo Hamilton, con el anhelo de las siete coronas de El Kaiser casi a la mano. Esa cohesión interna, una de las piedras angulares de Mercedes, se mantiene en gran parte gracias a Niki Lauda.

Recuerdo a Lauda

«Quizá no estemos tan contentos como en años anteriores porque hemos perdido a Niki y no es lo mismo sin él», valoró ayer Hamilton, con el rictus aún torcido por algunas decisiones de sus ingenieros relativas a los neumáticos. «Debemos mucho a Niki. Hoy miré hacia sus cascos y su gorra antes de subirme en el coche. Sé que él también se siente orgulloso», remató sobre el ex asesor deportivo de Mercedes, fallecido el pasado mayo a los 70 años.

Desde su fichaje en 2012, Lauda se había consolidado como uno de los artífices de este crecimiento exponencial de las Flechas de Plata. Así que razones no le faltan a Hamilton para el homenaje póstumo. Dentro de dos semanas, en México, el genio de Stevenage puede echar la persiana al campeonato. Le basta con sumar 14 puntos más que Bottas. Algo así como un triunfo con el bonus de la vuelta rápida sumado a un cuarto puesto del fiel escudero finlandés. Si no cuadran las cuentas, recurrirá a Austin, el escenario predilecto de sus coronaciones.