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La vida de Tyler Herro, el héroe de los Miami Heat: amenazas de muerte en el instituto, insultos, pintadas...

La vida de Tyler Herro, el héroe de los Miami Heat: amenazas de muerte en el instituto, insultos, pintadas...

En el primer partido de la temporada 2017-2018 de la NBA, Gordon Hayward sufrió una de las lesiones más escalofriantes que se han visto sobre una cancha de baloncesto. Su pie se torció a un lado mientras su pierna miraba al frente. Tantos sus compañeros en los Boston Celtics como sus rivales de los Cleveland Cavaliers se llevaron las manos a la cara y empezaron a llorar.Un hombre de Milwaukee (Wisconsin) vio esa imagen por televisión y decidió enviarle una carta a la joven promesa del instit

uto local: «Espero que te pase lo que le ha pasado a Gordon Hayward». Era una de las muchas cartas que por aquel entonces llegaban al colegio Whitnall a nombre de Tyler Herro (Milwaukee, 20 de enero del 2000). El adolescente de 17 años acababa de romper su compromiso con la Universidad estatal para jugar en la todopoderosa Kentucky y tenía a todo el pueblo enfadado. Sus vecinos le pintaron la casa de rojo, escribieron insultos en sus paredes, le amenazaron de muerte al cruzarse con él por la calle, le tiraron tomates y huevos a su coche... Pero Tyler no cedió y se fue con el famoso John Calipari, que ya había moldeado para la NBA a estrellas como Anthony Davis, Karl-Anthony Towns o DeMarcus Cousins.Ya en Kentucky, los aficionados rivales intentaron intimidarle con carteles en los que se podía ver su cara en el cuerpo de una serpiente. A priori y más allá de las provocaciones, no parecía que Herro pudiera dar el salto a la NBA en sólo unos meses. Tenía una valoración de 4 estrellas, una menos del considerado nivel elite de los jugadores de instituto, y muchos pensaban que su condición de escolta blanco sin físico ni defensa le iba a perjudicar, pero en la universidad quedaron enamorados de su ética de trabajo: se levantaba a las cinco de la mañana para entrenar, iba a clase, después de ejercitaba con su equipo y, si tenía fuerzas (normalmente sí) se quedaba en el gimnasio un rato más. «Siempre le decía que tenía las pelotas de un elefante», bromeaba Calipari en el Sun-Sentinel en enero. «Solía meterme con él para intentar bajarle la moral y me miraba como si no hubiera nada que yo pudiera hacer», reconoció. Si no pudieron sus vecinos, tampoco podría 'Coach Cal'. La disciplina en los entrenamientos le venía de familia. Su padre Chris fue una estrella de instituto pero una lesión de rodilla le apartó del baloncesto y, con los años, le hizo centrar sus esfuerzos en Tyler.

Los 12 que salieron antes que él en el draft

Herro disputó todos los partidos de la liga universitaria y anotó 14 puntos de media antes del Elite 8 del March Madness, los cuartos de final donde Kentucky quedó eliminada. Sobre la mesa, un año espectacular, uno de los mejores jugadores de la NCAA y una personalidad arrolladora: «Me gusta tener a la gente en contra y me da igual a quién tenga enfrente, siento que los voy a matar», admitía en Bleacher Report. Y llegó el draft. Y con él los doce jugadores que salieron elegidos antes que él. Zion Williamson, fenómeno del año, y Ja Morant, Rookie de la temporada, en el número 1 y en el 3. Y entre medias, algunos que habían llegado a la Final Four del torneo universitario o promesas a las que ponían un techo más alto que el suyo.

Miami Heat fue su destino. En verano se tatuó en el pecho 'No work, no check' (Sin trabajo no hay cheque) y se fue a Chicago antes de la pretemporada para entrenar con Jimmy Butler, el fichaje estrella de la franquicia, conocido por meter mucha presión a sus compañeros. En los primeros 15 encuentros de la liga regular superó las dos cifras y ha tenido picos de 30 durante la temporada. Y apareció el Covid-19, que tampoco le detuvo. Tras el cierre de las instalaciones de los Heat buscó unas pistas de instituto en Miami y siguió entrenado dos veces al día para preparar la burbuja de Orlando. ¿El resultado? Butler le adora. Su entrenador, Eric Spoelstra, está rendido, y sus compañeros confían tanto en él como para asistirle en los 37 puntos que anotó en el cuarto partido de la final del Este ante los Boston Celtics. Con 20 años y en su debut en los Playoffs, como Magic Johnson en 1980. A un único paso de ser el primer jugador nacido en los 2000 en disputar las Finales de la NBA.