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La televisión estatal china cancela un partido del Arsenal por los comentarios de Özil sobre los uigures

La televisión estatal china cancela un partido del Arsenal por los comentarios de Özil sobre los uigures

De nuevo, como una rabieta de un niño al que le quitan la pelota, China ha vuelto a poner en su diana de censura a un deportista que ha decidido ejercer su libertad de expresión. Hace un par de meses la ira de Pekín se focalizó en la NBA después de que Daryl Morey, director general de los Houston Rockets, apoyara las manifestaciones por la democracia en Hong Kong. Entonces, la cadena pública de la televisión, CCTV, anunció que no retransmitirá los partidos de los Rockets y varios patrocinadores chinos amenazaron con romper sus contratos con la franquicia.

Ahora le ha tocado el turno al futbolista Mesut Özil. El jugador del Arsenal escribió en su cuenta de Twitter varios mensajes denunciando la represión de China contra la minoría musulmana uigur. Desde el gigante asiático miles de usuarios de la red social Weibo se echaron a la yugular del deportista, vertiendo todo tipo de insultos por "interferir en los asuntos internos del país con mentiras" y subiendo imágenes de su camiseta oficial echa añicos. Y ahora, la televisión pública CCTV ha decidido que no va a retransmitir en directo el Arsenal-Manchester City como tenía previsto. En su lugar, emitirá en abierto el Wolverhampton-Tottenham.

Hace unas semanas, el New York Times y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación publicaron varias noticias en las que revelaban cómo las autoridades chinas de la región de Xinjiang, al noreste del país, habrían detenido a más de un millón de uigures para llevarlos a "campos de reeducación". Siguiendo estas información, Özil, internacional alemán pero de origen turco, lanzó el viernes varios mensajes sobre la situación de los musulmanes.

"Los uigures de Turkistán Oriental son guerreros que resisten la persecución. (En China) Se queman coranes, hay mezquitas destruidas, se prohíben escuelas islámicas, los intelectuales religiosos son asesinados unos tras otros... Hermanos enviados por la fuerza a campos... A pesar de todo esto, los musulmanes permanecen callados", escribió el futbolista de 31 años en sus cuentas de Twitter e Instagram, en las que tiene 24,4 millones y 21,1 millones de seguidores respectivamente.

El sábado, el Arsenal quiso desmarcarse de los mensajes de uno de sus jugadores estrella. "El contenido que expresó es enteramente la opinión personal de Özil. Como club de fútbol, el Arsenal siempre se adhiere al principio de no involucrarse en política", publicó el conjunto gunner en su cuenta oficial de Weibo, una red social similar a Twitter -que está vetado en China-, donde tiene más de 5 millones de seguidores.

Los lazos comerciales del Arsenal

No hay que olvidar que el club tiene fuertes lazos comerciales en el país asiático. Y está en negociaciones para montar una oficina comercial y una franquicia de restaurantes con temática del Arsenal en varias ciudades chinas. Además, esta polémica coincide con el acuerdo de retransmisión de tres años al que llegó la Premier League con el servicio de transmisión en línea de China PPTV por un valor de 700 millones de dólares.

"Seguro que este incidente dañará la imagen de Özil y del Arsenal a los ojos de los fanáticos del fútbol chino", ha dicho Hu Xijin, editor del Global Times, el diario nacionalista chino. Su periódico publicó una noticia en la que resaltaba la amistad del futbolista con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. "Porque sea un deportista conocido no tiene derecho a comentar sobre cuestiones relacionadas con los intereses nacionales", rezaba la nota.

Desde la Asociación de Fútbol de China también han mostrado su "indignación y decepción" por los comentarios de Özil, describiéndolos como "inapropiados". Además, una de las webs de fútbol más populares de China, Dongqiudi, añadió que el futbolista había "dañado los sentimientos del pueblo chino", cuyo Gobierno está en plena campaña para desmentir todas las acusaciones sobre su represión a la población musulmana. "La libertad de expresión tiene límites y debe usarse sobre la base del respeto a la soberanía de otros países, sin interferir en sus asuntos internos", sentenciaron.