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La Real Sociedad golea a un Valencia ruinoso

La Real Sociedad golea a un Valencia ruinoso

Lo peor para el Valencia, por encima incluso del contundente resultado, fue irse de San Sebastián con la sensación de que la Real Sociedad ni siquiera tuvo que hacer un partido redondo para golearle. Fue buena la actuación de los donostiarras, claro, pero nada excepcional, lejos por ejemplo del sobresaliente que logró hace un par de semanas en el Bernabéu. El resultado, en fin, se explica mucho mejor a partir del estado de ruina en el que vive el Valencia. Un empate y cuatro derrotas en sus cinco últimos compromisos evidencian la descomposición de un proyecto que hasta ahora había maquillado sus carencias a base de resultados. Pero ya no cuela.

Justo es destacar que el Valencia se presentó en el Reale Arena con nueve bajas y salió de ahí con 10, pues Mangala, la peor pesadilla que jamás padeció el gremio de las aseguradoras médicas, no aguantó más allá del descanso. Sirven las ausencias de argumento pero no de excusa, pues los suplentes del Valencia los firmaría con sangre un Mirandés que hace 10 días compitió de manera admirable en ese mismo escenario. Todo lo contrario que el conjunto de Celades, que hoy por hoy es un alma en pena.

La jugada del primer gol de la Real fue un ejemplo perfecto de la calamidad que es ahora mismo este Valencia. Incapaz de sacar el balón jugado desde atrás, Merino lo robó y lo entregó a la banda. El navarro trotó tranquilamente después hasta el área pequeña, provisto al parecer por una capa de invisibilidad que le hacía imperceptible para los defensas de Celades, y tan solo estaba que ni siquiera necesitó saltar para cabecear a la red el centro de Januzaj.

Apenas las llamadas a la pausa de Parejo y algunas voluntariosas arrancadas de Ferran sacaban al Valencia de su depresión aguda frente a una Real que sólo tenía que apretar un poquito las tuercas para desactivarle. O esperar a que el balón llegara a un Gameiro que acampó durante todo el partido en fuera de juego. Era corto para los de Alguacil el 1-0 al descanso y lo arreglaron en la última jugada, un córner peinado por Elustondo y cabeceado por Monreal en el segundo palo. De nuevo, con una facilidad sonrojante para la zaga ché.

No es difícil imaginar que los fantasmas de San Siro se colaron en el vestuario visitante del Reale Arena en el descanso. Y si no lo hicieron, Januzaj los rescató con un durísimo misil desde fuera del área a los tres minutos de la segunda mitad para marcar el tercero. El belga, un jugador que rebosa talento pero anclado a la irregularidad, firmó un partido tremendo con el que reivindicarse y así se lo reconoció su afición.

Quedaban aún 40 minutos por delante, pero en realidad no quedaba nada, porque la Real ya había hecho su trabajo y el Valencia era incapaz de hacer el suyo. De hecho, fueron los locales quienes más cerca estuvieron del gol. Más sal para la herida ché. Como dijo después del duelo el capitán Parejo, tras semejante actuación el Valencia sólo puede «pedir perdón, una vez más» tras semejante claudicación. El problema es que ya van unas cuantas y que la de este sábado no parece la última.