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La pértiga, la velocidad y hasta las zapatillas... ¿Dónde está el límite del ser humano?

La pértiga, la velocidad y hasta las zapatillas... ¿Dónde está el límite del ser humano?

Un centímetro menos para llegar al infinito. Armand Duplantis batió este sábado en Glasgow su propio récord del mundo de salto con pértiga: sobrepasó el listón situado a 6,18 metros y, a sus 20 años, repitió una pregunta interesante: ¿Hasta dónde llevará al ser humano? Al contrario que en otras disciplinas, donde apenas queda margen, los físicos consideran que, con una pértiga, un hombre o una mujer pueden rebasar incluso los siete metros de altura, y en esa diferencia se maneja Duplantis. Con él, nada es imposible.

«Ahora mismo está para saltar 6,25 metros. En Glasgow, de hecho, superó sobrado el listón. Pero no es tan fácil. [Sergei] Bubka también valía eso, pudo saltar más de 6,30, pero por circunstancias su récord del mundo se quedó en 6,15 metros. Tienes que tener todo a favor en varias ocasiones», analiza Alberto Ruiz 'Lobito', finalista en pértiga en Los Ángeles 1984 y Barcelona 1992, ex plusmarquista español y actual responsable de la especialidad en el CAR de Sant Cugat.

Según sus consideraciones, en el estado de forma actual, Duplantis, de sólo 20 años, aún podría elevar su registro un poco más el próximo domingo en Clermont Ferrand, pero después le tocará volver al trabajo: «Como cualquier atleta de 20 años, tiene capacidad de mejora en todo. Puede correr más rápido, puede mejorar la batida y, con eso, podría utilizar una pértiga más dura e intentar un agarre más alto. Lo único de lo que no me atrevo a hablar es de su técnica. Él ha roto con todo lo establecido, ha puesto en duda todo lo que sabemos. Desde la época de Bubka todo el mundo seguía un estilo y él salta muy distinto, a su manera».

La infancia y el dinero

«Lo ha revolucionado todo y por eso es muy difícil hablar de sus límites. ¿6,25 metros? Sí, puede. ¿6,30? También. Además de la revolución del estilo, de la fuerza y la robotización de Bubka, de su su levedad y flexibilidad, ha cambiado otro dogma. Como los Ingebrigtsen, Duplantis es resultado de la especialización temprana. Al contrario de lo que se cree, él salta con pértiga desde los cinco años y no se ha cansado, no se ha perdido por el camino. Para él saltar es algo natural, es un artista», reflexiona Ramón Cid, seleccionador español de 2013 a 2018, que celebra la aparición de una estrella capaz de cruzar las fronteras del atletismo y pone en valor otro punto fuerte de Duplantis: el dinero, en principio, no será obstáculo.

«Por cada récord del mundo se paga un bonus [Duplantis ganó ayer en Glasgow 30.000 dólares], pero parece distinto a Bubka, ése no parece ser su principal interés. Él se divierte saltando y quizá un día decide mejorar su récord en dos o tres centímetros de golpe».

«La tecnología también le podría ayudar. En la pértiga, de hecho, ha tenido una gran importancia: la revolución que supuso en su día el bambú, luego las pértigas metálicas y así hasta llegar a la fibra de vidrio que se utiliza ahora. Cualquier avance podría significar una mejora y en estos tiempos de innovación en las zapatillas hay que tener en cuenta que la velocidad de entrada en la pértiga es clave. Podría ayudarle, claro», finaliza Jordan Santos, doctor en Fisiología del Ejercicio por la Universidad del País Vasco, que como el resto de expertos, como el resto de aficionados, ya espera la próxima actuación de Duplantis. Queda un centímetro menos para llegar al infinito.