Deportes

La fórmula de Simeone en una Lisboa con más viento que ruido de Champions

La fórmula de Simeone en una Lisboa con más viento que ruido de Champions

El viento sopla con fuerza en Lisboa, una ciudad convertida a la fuerza en la capital del fútbol europeo. Y eso que el ambiente por las calles, más allá la presencia de una Copa de Europa gigante en la céntrica Plaza del Rossio, apenas permite intuir ese torneo del KO exprés, inventado a la carrera por culpa del Covid-19, para poder conocer de una vez al próximo campeón continental. En esas anda el Atlético que echará un pulso al Leipzig (21.00 Movistar). Un agosto primaveral en la ciudad lusa, como tantos veranos que vivió Joao Félix en el Benfica, soñando ser profesional. Tal vez hoy sea suplente.

El estadio José Alvalade aguarda en silencio a que el fútbol trate de latir de nuevo. Nada que ver con aquella última e intensa visita del Atlético, dos largos años atrás, en la que la grada del Sporting no paró de soplar en la nuca de Jan Oblak, otro ex benfiquista, camino de esa incómoda Europa League que acabó convertida una suerte de inesperada catarsis rojiblanca en Marsella.

«No siento mucha presión. Después de tantos partidos es una cosa natural y todo llega solo», sostenía el meta esloveno, escoltando a su entrenador. Quién mejor que él. Y eso que Simeone ya conocía el atril del Alvalade, porque allí suspiró de alivio tras clasificarse para aquellas semifinales de la segunda competición europea. Lo de ahora es otra cosa. Y no sólo por el calibre de la cita. Las preguntas llegan, entrecortadas, desde una pantalla y las respuestas, a trompicones, regresan hacia un monitor. «Ganar no es lo importante, es lo único», soltó, parafraseando a Vince Lombardi, aquel célebre entrenador de fútbol americano de los 60.

El coronavirus ha exigido cambiar el relato. Hace sólo unos meses, en Anfield, sin mar lejos, la Champions, con aquel tropezón incluido de Klopp para dar explicaciones tras la derrota, parecía otra cosa. «Toda aquella ebullición de Anfield se fue apagando tras tantos días en la cuarentena», admitía Simeone, que quiso recordar a los ausentes Correa y Vrsaljko. «El domingo fue un poco estresante, pero es algo común en el mundo», reconocía Oblak. Hasta hoy mismo no se conocerán los resultados de las pruebas realizadas a los dos equipos, poco antes de la hora de la comida. En estos tiempos hay más incertidumbres que certezas cuando el virus está por medio.

Un hotel tuneado

De ahí que los equipos permanezcan blindados en sus hoteles. Lo que ahora se llama estar en una burbuja, como ha ocurrido en la NBA. En el tuneado Epic Sana, con motivos rojiblancos para la ocasión, aguarda el Atlético. A unos siete kilómetros del tapete donde hoy tratará de echar mano a las semifinales de Champions, tres años después de aquel diluvio (el último) en el Vicente Calderón.

Lisboa aún acelera el ritmo del corazón atlético. Porque hay heridas, como aquella que sufrió en 2014, donde una Champions se escapó entre los dedos, que nunca cicatrizan por muchos años que pasen. Lo de hoy es otra final. Una final distinta, pero una final. Sólo que tras el vertiginoso Leipzig se esconden dos trampas más, camino de esa copa que se resiste y que, ahora, sin esperarlo, parece más a tiro que nunca. «A nosotros nos extraña que todo el mundo nos vea como favoritos. Aquí la experiencia da igual», zanjaba Oblak, en cuyos guantes están muchas respuestas a esta cita.

  • Ultima hora
  • Traductor español
  • Programación
  • Calendario 2020
  • Horoscopo hoy
  • Clasificacion liga
  • Calendario Liga Santander
  • Peliculas hoy
  • Temas
  • Atalanta - Paris Saint-Germain, en directo