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La eliminación en La Rosaleda, el día que Odegaard decidió irse del Madrid

La eliminación en La Rosaleda, el día que Odegaard decidió irse del Madrid

El jugador noruego se cansa de su ostracismo con Zidane y pide salir cedido en este mercado invernal

Martin Odegaard se quiere ir del Real Madrid. Al menos, hasta junio. La política de no rotaciones de Zidane ya ha provocado la cesión de Jovic y podría tener el mismo efecto con el noruego. Con 22 años recién cumplidos, Odegaard ha disputado esta temporada apenas 367 minutos, repartidos todos ellos en dos duelos de Champions y siete de Liga. Es el quinto jugador con menos participación de la plantilla, una situación fuera de lugar para que el la pasada temporada fuera el jugador revelación de la Liga, y un nuevo caballo de batalla entre el club y el entrenador: «Estamos hablando para ver que solución encontramos», explican desde el Madrid, resignados: «Si no se ponen a los jugadores no se puede saber si son buenos o no».

La entidad no entiende por qué Zidane no le da oportunidades a los jóvenes, que precisamente son la línea de trabajo del Madrid en estos últimos años. El club blanco hace tiempo que apuesta por jugadores de corta edad y con un futuro prometedor. De hecho, algunos de ellos son fichados o repescados por orden de Zidane. Es el caso de Odegaard, la falta de refuerzos durante el pasado verano por motivo de coronavirus, era una incorporación de lujo para un mediocentro castigado por la fatiga y la poca cantidad de efectivos. El problema ha sido el de siempre. Zidane lo piede y Zidane pierde la confianza en un abrir y cerrar de ojos. La paciencia del técnico francés con los jóvenes nada tiene que ver con la que practica con los pesos pesados de la plantilla. Peligroso camino ha escogido el entrenador.

Lo vio Ceballos, lo vio Reguilón, lo vio Achraf, lo vio Jovic y, ahora, lo ve Odegaard. El noruego siente que está en un momento crucial de su carrera para dar un importante salto de nivel y, en este Madrid, teme que no sea así. No es titular, tampoco es uno de los primeros cambios y, ni siquiera, forma parte de las escasas rotaciones de Zidane. Su intenso calentamiento en La Rosaleda, el pasado jueves tras caer el Madrid eliminado en la Supercopa, le dio el empujón necesario a tomar la decisión. Lo sucedido en Málaga fue la gota que colmó el vaso de Odegaard.

Allí, con un Madrid pobre y necesitado de cambios, Odegaard ni calentó. Al menos durante los noventa minutos. Sí lo hizo tras consumarse la eliminación. Zidane ordenó al noruego entrenarse mientras los compañeros se duchaban y atendían a los medios. Lo hizo sin rechistar, pero en cuanto pudo llamó a su padre, que además de padre es su mentor y hombre de confianza, y le comunicó que iba a pedir al club salir cedido. Por eso el lunes no apareció en el equipo que montó Zidane durante un partidillo de entrenamiento y que olía a once titular en Copa, y por eso tampoco ha entrado en la convocatoria contra el Alcoyano. Lo que iba a ser un mercado invernal plano en el Real Madrid se está convirtiendo en una rebelión contra Zidane. Y en una grieta entre el entrenador y el club que puede hacer aguas en cualquier momento.

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