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La bravura de Osasuna frena al Sevilla

La bravura de Osasuna frena al Sevilla

Salir con vida del Sadar exige taco largo, pasión y determinación. Ni un equipo tan enrachado como el Sevilla, cinco triunfos seguidos llevaba, puede aspirar al triunfo si al menos no iguala a Osasuna en esos tres registros. Lo logró en realidad el conjunto de Lopetegui, que siguió a pies juntillas el manual de supervivencia, pero ni por esas consiguió derrotar a un bravísimo rival que se defendió durante media hora con 10 jugadores. Le sobran el honor y la bravura al equipo de Arrasate, virtudes que le bastaron para rescatar un punto en un escenario de partido adverso y ante un rival con objetivos mucho más elevados que los suyos. [Narración y estadísticas: 1-1]

Había un exceso de excitación en el duelo, porque así es como entienden el fútbol un puñado de los futbolistas que se alinearon en El Sadar: Chimy, Chicharito, Estupiñán, Diego Carlos, Rubén García... Entre tal acumulación de testosterona, el punto diferencial lo fijó el fútbol templado y preciso de Banega, un jugador cuyo fútbol ha ido madurando al mismo ritmo que lo ha hecho él y que es hoy uno de los centrocampistas más fiables de LaLiga. Frotó su bota y un par de segundos después Munir, excelente en el desmarque y el golpeo, marcó el primer tanto de la noche.

Cardona, en ambulancia

La clase iba también a propiciar el tanto del empate, en el descuento de la primera mitad. Adrián -que había sustituido a un Cardona que abandonó El Sadar en ambulancia por un tremendo choque de cabezas con Diego Carlos- asistió de tacón a Chimy Ávila para que, ahora sí, el Comandante descargara su contagiosa furia sobre la portería de Vaclik. Osasuna trató de dar continuidad a su dominio en la segunda parte y lo logró... hasta que a la hora de partido una rigurosa segunda amarilla a Oier le dejó en inferioridad.

A partir de entonces, el partido se enmarañó, con parones continuos y un penalti a favor del Sevilla que Estrada Fernández dejó acertadamente en nada tras revisarlo en el monitor. Los de Lopetegui lo intentaron sin descanso, pero Osasuna, con un Juan Pérez estelar, mantuvo su bandera izada hasta el final para sumar un empate de puro orgullo.