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Januzaj coloca tercera a la Real Sociedad

Januzaj coloca tercera a la Real Sociedad

A seis días del que quizá sea su partido más importante en tres décadas, la Real Sociedad sacó adelante un encuentro que viene con premio doble, ya que su victoria en el Reale Arena contra el Valladolid le eleva hasta la tercera posición de la tabla. Y aunque es cierto que sus rivales directos aún no han jugado, no lo es menos que el cuadro donostiarra tiene pendiente su duelo contra el Eibar, aplazado en su día por el derrumbe del vertedero de Zaldibar. [Narración y estadísticas: 1-0]

No fue el encuentro más brillante de los de Imanol Aguacil, que alineó a todos sus titulares pese a que el miércoles se juega en Anduva el pase a la final de la Copa del Rey, pero su actuación les valió para conseguir otros tres puntos. El Valladolid, que ya había ganado la pasada temporada en este estadio, vendió muy cara su piel y reafirmó, pese a la derrota, por qué lleva todo el curso fuera de los puestos de descenso. Pocos equipos tan solidarios en esta Liga como el que entrena Sergio González.

El duelo dejó más lecturas positivas para los locales. El gol del triunfo fue de Januzaj, cuyo rendimiento en las últimas jornadas incrementa las opciones de éxito de la Real en lo que queda de temporada. Tras coquetear con su salida en el mercado de invierno, Alguacil ha logrado que el belga se reactive y vuelva a ser un futbolista determinante para la Real. Un argumento más para un equipo que toma posiciones para pelear por la Champions en el último tercio de competición.

A la Real le costó al principio interpretar el sistema con el que Sergio González buscó sorprenderle. Renunció el técnico a sus habituales extremos para disponer una especie de 4-3-1-2, en el que Sandro, un ex txuriurdin, ejercía de boya para lanzar a Guardiola y Ünal, que buscaban con ahínco el espacio entre los centrales y los laterales. Incómodo, el conjunto donostiarra fue incapaz de imponer su juego durante una primera parte con más expectativas que realidades.

Isak y Odegaard, tapados

Januzaj parecía el más entonado de los de Imanol Alguacil, generando desequilibrios por la banda derecha, pero tanto Odegaard como Isak pasaban desapercibidos. El Valladolid, lejos de refugiarse en su campo, trataba de dificultar la salida de balón de la defensa de la Real, con intensidad variable, para después atacar con rapidez. Ambos, no obstante, se fueron a vestuarios sin mucho de lo que presumir: dos remates por equipo, ninguno de ellos a puerta. Dos golpeos de Januzaj y Ünal que acabaron en córner fueron lo más potable, por decir algo, de esa primera mitad.

De cara a la segunda, la Real incidió en la conexión entre sus laterales y sus extremos para buscar superioridades por banda que desarbolaran la defensa pucelana. Fueron a más los de Alguacil y encontraron el premio a la hora de partido. Un pase filtrado de Odegaard a Oyarzabal desorganizó a la defensa del Valladolid y tras una triangulación con Zaldua por la derecha, el capitán centró al área pequeña para que Januzaj resolviera de cabeza.

Sergio se vio obligado a buscar soluciones desde el banquillo y desmontó su esquema inicial para pasar a jugar con defensa de tres y con Sandro prácticamente como mediocentro. El partido se abrió mucho más y ambos equipos tuvieron opciones de marcar gol. La última fue para Sandro, el mejor de los visitantes, que se topó con una gran salida de Remiro en la última jugada del encuentro. Ya nada iba a impedir que la Real ganara su quinto partido consecutivo, el octavo en los nueve últimos.