Deportes

Goleada del Benfica para ganar su título 37

Goleada del Benfica para ganar su título 37

El Oporto, lastrado psicológicamente por el estado de salud de Íker Casillas, no tuvo ninguna opción y se aferra a la próxima final de Copa

El Benfica cumplió las expectativas y logro su 37º título de la Liga portuguesa este sábado 18 de mayo. Llegaba el histórico club de Lisboa con una ventaja de dos puntos sobre su eterno rival, el Oporto, y con todo a favor para tomar el relevo de la corona que se llevó el equipo de Íker Casillas el año pasado.

Esta vez, el guardameta madrileño fue un espectador de excepción de la jornada final, marcada por el Benfica-Santa Clara en el Estadio da Luz y por el clásico Oporto-Sporting en el Estadio do Dragao. Los blanquiazules necesitaban un verdadero milagro para el asalto al torneo completo: que las ‘aguilas rojas’ perdieran en casa frente a la endeble formación de las islas Azores. No hubo opción y el popular barrio de la capital portuguesa se convirtió en un hervidero de alegría, gracias al doblete del suizo Seferovic y a los tantos añadidos de la nueva perla local Joao Félix (autor de un golazo) y del consolidado centrocampista Rafa Silva.

Mientras tanto, el Oporto venció inútilmente a los ‘leones blanquiverdes’ ‘in extremis’ y se tuvo que conformar con el segundo lugar, que da derecho a jugar la eliminatoria previa de la Champions League el próximo mes de agosto. Así se despidió Casillas, quien anunciará en breve su retirada del fútbol activo, casi con toda probabilidad, tras el infarto de miocardio agudo que sufrió el pasado 1 de mayo durante un entrenamiento en la ciudad deportiva de Olival.

Al exportero del Real Madrid le resta un año de contrato, pero el presidente Pinto da Costa ya le busca sustituto porque no podrá continuar con los ejercicios cardiovasculares que implican, por ejemplo, disputar un encuentro de la Champions League.

Con Íker como telón de fondo y el júbilo por birlarle el título a sus grandes enemigos después de un largo periodo en la cúspide de la tabla, los seguidores del Benfica se lanzaron a las calles de Lisboa para celebrar la victoria de la regularidad. Como siempre, la Avenida da Liberdade y la plaza de Marqués de Pombal dio cobijo a la fiesta por todo lo alto.

El equipo ha ido de menos a más esta temporada, después de superar un inicio tan dubitativo que le costó el puesto al entrenador Rui Vitória, suplido por Bruno Lage, toda una revelación.

La emoción fue creciendo a lo largo del campeonato, a medida que el Benfica remontaba puntos y se agarraba a la buena estrella del jovencísimo Joao Félix, quien llama la atención de los grandes de Europa con solo 19 años y tiene asignada una cláusula de rescisión de 120 millones de euros.

El Oporto, por el contrario, ha ido de más a menos y, para colmo, el infarto de Íker testimonia el colapso que ha atenazado a los pupilos de Sérgio Conceiçao en los tres últimos meses.

Ambos clubes fracasaron en Europa: los portuenses a manos del potente Liverpool de Jürgen Klopp en Champions y los encarnados por culpa del Eintracht Fráncfort, donde precisamente juega Luka Jovic, propiedad de los portugueses pero cedido en Alemania… en vísperas de desembarcar en el Bernabéu.

Las horas previas al partido que ponía final a la temporada en Da Luz se vivieron con una gran tensión, como demostró la protección policial extra que requirió Jorge Sousa, el árbitro del Benfica-Santa Clara, a causa de las pintadas amenazantes que aparecieron en su domicilio.

El despliegue de seguridad fue de gran calibre en Lisboa hasta bien entrada la madrugada, calcado de las ocasiones en que la selección portuguesa ha desatado la euforia colectiva.