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Gasperini, el ogro de 'Mou' que amenaza al Valencia

Gasperini, el ogro de 'Mou' que amenaza al Valencia

En uno de los fondos del estadio Luigi Ferraris de Génova aparecía en cada partido una pancarta con una silueta y una leyenda: «Gasperson». Como en un estadio de Premier League, no había divisiones a la hora de rendir pleitesía a los técnicos que hacen historia. Los tifosi del Genoa encumbraban a su particular Alex Ferguson, Gian Piero Gasperini (Grugliaso, 1958), el entrenador que, en dos etapas diferentes, les devolvió a la Serie A y les dejó rozando la Champions League. La pasión que desató en el Grifone se vive ahora en Bérgamo, donde el apodo se mantiene vivo en las gradas del Atleti Azzurri.

De su mano, el Atalanta se ha colado entre los 16 mejores equipos de Europa y medirá este miércoles en el exilio de San Siro la resistencia de un Valencia con una defensa a jirones, sin Rodrigo y agarrados a la explosión de Ferran Torres. Bien conoce Gasperini el estadio milanés, porque fue su casa durante algunos meses. Un tiempo en el que ser el técnico de moda en Italia le valió la llamada del Inter, que tras la salida de José Mourinho encadenó los despidos de Benítez y Leonardo.

En Moratti pesaron los elogios que siempre le dedicó el portugués. «Gasperini ha sido el técnico más duro al que me he enfrentado. En un Inter-Genoa cambié de esquema cinco veces para crearle dificultades y otras tantas veces me contrarrestó él cambiando su dibujo a los pocos minutos. Era como una pelea entre perros y gatos. Yo tenía que ganar a toda costa y él no quería perder bajo ninguna circunstancia. Fue un 0-0 espectacular para los que aman el fútbol».

Velocidad

De poco le sirvieron los elogios a este entrenador que se escapa de la férrea escuela italiana con atrevimiento y genera devoción entre quienes están a sus órdenes por su capacidad didáctica para hacerles mejores. hacerles mejores. Thiago Motta, el sevillista Suso o el colombiano Muriel, a quien su sugerencia de buscar la portería en diagonal le engrandeció, aunque Ilicic y Zapata le sigan complicando la titularidad.

El sello del técnico italiano encaja perfectamente con el espíritu de la Diosa, que en la mitología griega huía del matrimonio retando a sus pretendientes a una carrera en la que nadie era capaz de vencerla. La velocidad es una de las armas del Atalanta. Presiona la salida del balón con movimientos coordinados, persiguiendo a rivales hombre a hombre y lanzando a los carrileros en busca e la complicidad del argentino Papu Gómez, el cerebro creativo, y la eficacia de los dos matadores: Zapata e Ilicic.

Esa alegría le ha llevado a ser el equipo más rematador de las grandes ligas europeas y el tercero que más goles ha marcado por detrás de PSG y Manchester City.

Especialmente preocupante es esta estadística para el Valencia en una eliminatoria donde cada gol puede ser un impulso o un palazo de arena a las aspiraciones de alcanzar los cuartos de final: el equipo llega roto por las bajas en defensa. A la sanción de Paulista, expulsado ante el Ajax, se unió la rotura de ligamentos de Garay con la ventana de mercado recién cerrada y la inoportuna varicela de Florenzi. Con Coquelin también fuera de la convocatoria por una lesión muscular, Celades no tiene más opción que encomendarse a una pareja inédica y, por el momento, poco fiable: Diakhaby y Mangala.

Las rodillas de Rodrigo

El rompecabezas se complica con la preocupante baja de Rodrigo Moreno, llamado a ser catalizador del juego en la propuesta del catalán. Sus rodillas, las dos, le están jugando una mala pasada y ayer en lugar de viajar a Bérgamo, pasó reconocimiento médico en Vitoria tratando de buscar una solución a lo que empezó siendo un esguince. Tampoco esta en Milán Kangin Lee, pero sí un Guedes en pretemporada al que le tocará acompañar a Maxi Gómez en la punta y el excelso Ferran Torres. Si hay un jugador que puede golpear a los italianos es el joven extremo que sorprende en Europa pero que sigue sin firmar su renovación con el Valencia.