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Este Atlético no tiene frío

Este Atlético no tiene frío

El hemisferio derecho del cerebro es el culpable de la intuición, la imaginación o la creatividad que el ser humano emplea en muchas de las cosas que hace en su vida. Y ese mismo hemisferio derecho del Atlético, desde que la Federación Inglesa castigase 10 semanas a Trippier por un asunto de apuestas, había quedado maltrecho. Pero volvió el inglés a su carril, con la cautelar de la FIFA, en medio de una noche ártica, tras un puñado de pruebas sin éxito para su sucesión, y los de Simeone encontraron parte de ese duende.

La bombilla se iluminó desde ese flanco. Primero, Lemar pulsó el interruptor, asistió Trippier y Correa, tras un movimiento de baile de salón, cerró el círculo. Nadie, mucho menos Bono, esperaba su disparo, pero el argentino tiene estas cosas. Sus espasmos nerviosos sobre el césped, a veces, son indescifrables. Por allí asomó también el lateral inglés en el epitafio del Sevilla. Su centro, el galope de Llorente y el zurdazo redentor de Saúl. El instinto, la intuición y la creatividad suelen llegar desde el mismo hemisferio. Al menos, así ocurrió anoche en el conjunto rojiblanco, que acelera al frente de la Liga, con dos partidos por resolver.

A menos cinco (grados) se estrenó el Wanda Metropolitano en 2021. Y hasta menos diez (grados, también) llegaron a sufrir las piernas de los jugadores del Atlético y el Sevilla. De aquella noche de verano que nunca fue, prevista para este duelo de la primera jornada, a una velada bajo cero donde los de Simeone, coronado como el mejor técnico de la década, empezaron a colocar una de las piezas pendientes del formidable puzle sobre el que se sostienen al frente de la general.

Mientras los suplentes rojiblancos, entre los que estaba Joao Félix, trataban de entrar en calor subidos a una bicicleta estática y al abrigo de un buen radiador. La ausencia del portugués, señalado tras a eliminación copera en Cornellá, permitió el citado destello de Correa, con el que el valiente plan de Lopetegui comenzó a venirse abajo. Se hablará de la falta de descanso de los andaluces o se habría hecho de los pocos entrenamientos rojiblancos, por el temporal Filomena. El caso es que el Sevilla, que no gana en casa del Atlético desde 2008, se fue de vacío.

Y eso que al chispazo de Correa respondió de inmediato el conjunto andaluz. A En-Nesiry, autor de un triplete ante la Real, le faltaron los reflejos que le sobraron a Jan Oblak, acostumbrado a temperaturas mucho más duras en su Eslovenia natal. Y Acuña, que se encontró con el rechace, echó en falta la precisión de un matador. Así que, las cosas se quedaron como estaban.

Tampoco se estremeció el marcador cuando Luis Suárez, emboscado entre la defensa sevillista, se vio las caras con Bono, en el rellano del portal. Allí donde no suele perdonar el uruguayo apareció una pierna del portero marroquí para mantener la escena intacta. Pese al frío, la cabeza de los jugadores estaba caliente.

La redención de Saúl

El Sevilla amasó el balón hasta el descanso, con Suso, Ocampos y En-Nesiry incordiando al trío de centrales rojiblancos y Rakitic y Jordán agitando el tablero en la medular. Pero el Atlético nunca se sintió incómodo. Al contrario. Cuanto más juntitos, más calentitos, debían pensar. Seguro que todos agradecieron el prematuro sonido del silbato del árbitro, que previamente había perdonado una amarilla a Hermoso, para arroparse un buen rato en el vestuario.

En-Nesiry encendió la luz del segundo acto con un zarpazo que escupieron los gélidos guantes de Oblak. Y enseñó cuál iba a ser el guión. El Sevilla trató de echar abajo el muro más firme del continente y encontró en Koundé una buena solución. Las incursiones del central nada tenían que envidiar las de Navas. Pero nunca tuvo prisa el Atlético ni los nervios pudieron con él. Joao Félix y Saúl saltaron al ruedo con tiempo para sacudirse fantasmas. Y el canterano lo hizo con un zurdazo, apagando definitivamente a su rival y logrando oxígeno para esa lucha mental que mantiene contra sí mismo. Qué mejor primer paso.