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En-Nesyri y Joselu decoran un feo empate en Mendizorroza

En-Nesyri y Joselu decoran un feo empate en Mendizorroza

Fue uno de esos empates que contentaron a casi todos. Al Alavés porque la cosa se la había puesto fea ante su afición y consiguió al menos no irse de fin de semana con una derrota. Y al Leganés porque un punto fuera de casa no es un botín despreciable, más todavía en su situación y en un campo como Mendizorroza en el que casi nadie gana. Continuaron así vigentes dos curiosas maldiciones que arrastra el conjunto vitoriano: nunca ha ganado en Primera ni al Leganés ni a un equipo entrenado por Javier Aguirre.

Había mejores planes, la verdad, que irse un viernes por la noche, en pleno diciembre, a Mendizorroza a presenciar un Alavés-Leganés, por mucho que no hiciera tanto frío como podría pensarse. Se cruzaban dos de los equipos más conservadores de la categoría, los únicos cuya posesión del balón es inferior al 45% en lo que llevamos de campeonato. Aun con todos esos argumentos en contra, unos 15.000 fieles alavesistas decidieron lanzarse a la aventura. Lo que encontraron no les defraudo.

La primera parte, en concreto, fue un verdadero suplicio. Es difícil ver menos fútbol en 45 minutos que el sumaron los equipos de Garitano y Aguirre. El Leganés se blindaba con una primera línea de cinco y otra de cuatro, ambas muy juntas y retrasadas, y despreciaba ese sospechoso elemento esférico llamado balón. Tampoco le brindaba demasiado cariño el Alavés, pero dada la actitud del rival y su condición de local se sintió obligado a darle cierto uso, no demasiado.

Algo más de dominio

El tiempo avanzaba lentamente sin que nada sucediera hasta que el Leganés logró, a dos minutos del descanso, sacarle el máximo partido a un despeje a la estratosfera, marca de la casa, de Omeruo. El balón le cayó a Roque Mesa, abrió a banda y por allí, al primer toque, Kevin Rodrigues la envió al área pequeña, donde Braithwaite, llegando muy solo desde atrás, logró batir a Pacheco.

Al Alavés le pilló completamente por sorpresa que el Leganés fuera capaz de marcar un gol, pues no había emitido ningún síntoma de poder hacerlo en los 43 minutos iniciales. Tampoco lo había hecho el conjunto local, eso es cierto, pero sí ofrecía la sensación de tener algo más de dominio sobre lo que poco que ocurría en ese terreno de juego. De cara a la segunda parte, al equipo de Garitano no le quedó más remedio que ir, poco a poco, asumiendo más riesgos.

Salvador Pacheco

Joselu tuvo enseguida el empate en sus pies, pero Rodrigues se lo birló sin que aún sepa muy bien cómo. Más tarde, Lucas Pérez lo probó, encontrando un córner como premio de consolación. El Leganés, sin alcanzar la incomodidad, se limitaba a lanzar contragolpes de escaso fuste. Uno de ellos sí lo tuvo, pero Roque Mesa no supo qué hacer ante Pacheco que aprovechó para cubrir su cupo de al menos una intervención salvadora por partido.

Fue un error que, ya desde el banquillo, el centrocampista canario iba a lamentar tras el tanto del empate, marcado por Joselu en el rechace de un córner y con la inestimable ayuda de Cuéllar. Con el empate, Garitano se sintió conforme y así lo demostró introduciendo a un central como Magallán por Aleix Vidal. Con ambos equipos más o menos contentos, el duelo llegó al final, algo que no disgustó a ningún aficionado neutral que tuviera las agallas de ver los 90 minutos del partido.