Deportes

El Villarreal resucita en el Pizjuán

El Villarreal resucita en el Pizjuán

El Sevilla no perdía en LaLiga desde el 5 de octubre y el Villarreal no conocía la victoria desde el día 25 de ese mismo mes. Si el fútbol fuese ciencia, el conjunto hispalense habría sumado otros tres puntos ayer en el Pizjuán. Pero como el fútbol es emoción irracional, un juego que desprecia las leyes de la lógica, fue el Villarreal el que se llevó el triunfo, protagonizando una resurrección que necesitaba con urgencia para despegarse de la zona baja de la clasificación. [1-2: Narración y estadística]

El resultado fue la consecuencia de la diferencia de acierto entre ambos. El Sevilla generó decenas de ocasiones, pero sólo logró el objetivo en una de ellas, a través de Munir. El Villarreal produjo bastante menos oportunidades, pero selló dos de ellas y con eso y una resistencia numantina atrás le bastó para ganar. Lo hizo todavía sin Cazorla frente a un rival que está echando muchísimo de menos el desequilibrio y la verticalidad de Ocampos, ausente por sanción en los tres últimos duelos.

La pizarra de Javi Calleja le dio enseguida un vuelco al guión previsto del encuentro. A los 13 minutos, Mario peinó un córner en el primer palo y en el segundo apareciera Albiol para empujarla hacia la portería, sin que Vaclik, vendido por su defensa, pudiera hacer nada. Si ya para entonces había quedado claro que la iniciativa en el partido correría a cargo del Sevilla, ese tanto de Albiol provocó que el dominio local de la pelota fuera abrumador.

El equipo de Lopetegui lo hacía casi todo bien, jugaba con soltura y velocidad, abortaba con eficacia los intentos de contragolpe y llegaba al área de Asenjo con facilidad. Sólo le faltaba lo más importante: la definición. La solidez del trío formado por Albiol, Pau Torres e Iborra y la solvencia de Asenjo bajo palos impidieron que el Sevilla, con Banega a los mandos, le diera la vuelta al partido en la primera mitad. El propio Banega, Diego Carlos y Óliver coquetearon con el gol, pero ninguno encontró el premio que sin duda merecía ya el conjunto andaluz.

El Sevilla continuó erre que erre tras el descanso, buscando laprofundidad por la derecha de Navas, que se hinchaba a poner centros que rara vez encontraban rematador. Lopetegui acabó por entender que ese no era el camino, que el Villarreal por arriba era inaccesible y mandó un claro mensaje a su equipo introduciendo a Chicharito por De Jong. Casualidad o no, dos minutos después Munir logró el empate tras rematar de primeras y con violencia un centro raso de Reguilón.

No frenó ahí el Sevilla, que se volcó para culminar la remontada ante su enardecido público. Ocurrió que el Villarreal iba a fallar una vez, pero no dos. Y que, además, iba a aprovechar casi la única que tuvo para marcar su segundo gol. Moi Gómez observó el desmarque de Trigueros y el manchego, tras arrastrar al portero hacia él, cedió a Ekambi para que sellara la victoria de los de Calleja.