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El Villarreal abusa de un Celta que sigue de resaca

El Villarreal abusa de un Celta que sigue de resaca

La resaca del Celta está siendo de las malas. Lo que parecía sólo una mala noche, ese 5-2 ante un segunda B como el Ibiza que apeó a los gallegos de la Copa del Rey, se convirtió en una semana para olvidar tras el repaso que les dio el Villarreal. El equipo de Emery ofreció media hora que rozó la perfección y que bastó para finiquitar a un rival que fue un auténtico desastre.

Parecía difícil escribir un prólogo tan catastrófico como el de Can Misses pero el Celta se superó. Si el Ibiza necesitó poco menos de media hora para endosarle tres goles al equipo de Coudet, los castellonenses lo lograron en apenas 19 minutos en los que se juntaron los errores groseros de la defensa gallega con la pegada, la intuición y el plan perfecto del Villarreal, que intuía que podía hacer daño con una presión alta en la salida del balón de su rival. Lo confirmó a los cinco minutos, cuando a Denis Suárez se le fue largo el control tras recibir de Araújo. Encima de él estaba un atento Parejo, que envió rápidamente en largo para que Gerard celebrara su décimo gol del curso ante la mirada de un Iago Aspas que debió torcer el gesto en la grada.

La ausencia del delantero de Moaña, mejor jugador de LaLiga en diciembre, no puede explicar por sí sola el derrumbe que ha experimentado su equipo desde que lesionó en Valdebebas. Porque una cosa es que el Celta sea mucho menos peligroso sin su goleador y otra que su defensa se haya convertido en una calamidad desde entonces, independientemente de quién juegue, porque anoche no repetía nadie de la eliminatoria de Copa al margen de Beltrán, autor del único remate entre los tres palos de los gallegos, salvado por Asenjo, en todo el primer tiempo.

Tampoco tuvo su mejor noche Rubén Blanco, que al margen de que pudiera hacer poco cada vez que su defensa le dejaba vendido, regaló directamente el segundo gol con un saque de portería que fue directo a pies de Trigueros. El talaverano devolvió inmediatamente el balón al área para que Moi Gómez hiciera el segundo de volea. El guardameta también estuvo poco inspirado en el lanzamiento de falta de Parejo que acabó en su red sin que nadie llegara a rematar.

Cada llegada del Villarreal era prácticamente gol y al festival quiso apuntarse Fer Niño, quien ya había tenido ocasión de marcar en un envío de Trigueros que no pudo rematar bien casi en boca de gol. El delantero aprovechó un gran pase de Gerard y los metros que le regaló Araújo para encarar a Rubén Blanco y elevar el balón sobre el portero para ajustarlo al palo cuando se llevaba poco más de media hora de juego. En el añadido del primer tiempo aún pudo firmar el quinto a pase de Moi pero el remate se le fue por poco.

Hubiera sido una goleada histórica, igualando el 5-0 que le endosó precisamente al Celta hace cuatro temporadas y que es la victoria más amplia en Primera de un Villarreal que dio la sensación de no querer hacer más sangre.

La charla que debió dar Coudet a los suyos en el descanso también hizo que el Celta saltara con más temple en la reanudación, en la que compareció con sólo un cambio de los dos que hizo el técnico, que debió pensar que fueran los mismos que lo habían estropeado los que trataran de arreglarlo. No lo hicieron pero evitaron al menos que la humillación fuera mayor controlando el balón pero sin generar apenas peligro ante un Villarreal que se limitó a esperar pero sin renunciar a completar en una contra una manita que no llegó.