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El veto de Rubiales a los viernes y los lunes le cuesta 150 millones a los clubes

El veto de Rubiales a los viernes y los lunes le cuesta 150 millones a los clubes

La FEF pidió 60 millones por permitir que se juegue esos días, aunque su argumento del rechazo del público no tiene razón al jugarse a puerta cerrada. La Liga pierde un 10 por ciento de sus ingresos televisivos por esta concentración de partidos

La guerra entre la Federación y la Liga por el poder en el fútbol está declarada ante la Justicia para delimitar de una vez la potestad de cada institución en el balompié español. El órgano que preside Rubiales permitió en las once jornadas finales de la campaña pasada que el campeonato nacional se disputara los viernes y los lunes, porque la razón principal de la presunta prohibición, el rechazo de los espectadores a acudir a los estadios en esos días, no tenía sentido al jugarse a puerta cerrada. Pero al comenzar este curso prohibió de nuevo que los partidos se jueguen en esos días de cada semana, con la jueza de Competición como arma ejecutiva.

La Federación dio como argumento para prohibir el fútbol lunes y viernes el rechazo de los aficionados, pero desde el mes de junio se juega sin público

El fútbol continúa hoy sin público, pero la FEF «olvidó» que su argumento tampoco tenía sentido ahora y solicita 60 millones en total, 30 por los encuentros de los viernes y otros 30 por los lunes. El acuerdo ante el CSD parece imposible y se espera que los tribunales marquen el terreno de los dos organismos y eviten estas disputas periódicas.

El daño que sufren los clubes con estos palos en sus ruedas es enorme. La patronal considera que pierde entre 150 y 200 millones de euros por la concentración de partidos en sábado y domingo, porque no cumple el monopolio horario de sus diez encuentros de cada jornada y sus operadores televisivos pagan menos dinero. La Liga calcula que el perjuicio económico ronda el diez por ciento de los ingresos anuales de sus 42 clubes, que ascendía hasta el 13 de marzo, justo antes de la pandemia, a 2.000 millones de euros.

La pandemia, 300 millones

Rubiales quiere poder y dinero para conceder derechos. Hoy, su razonamiento jurídico se desmonta al no haber perjuicio para las aficiones. Es un capítulo más en esta guerra de los cien años por la potestad del balón.

El litigio de esas dos fechas de cada semana es un perjuicio económico para los equipos profesionales que se suma a los 300 millones que han perdido por la falta de público, la falta de taquillas y el cierre de todos los negocios paralelos, con el «merchandising» como factor clave en los grandes clubes.

Es un mal generalizado, no solo lo ha pagado nuestro fútbol, pero en España se agrava por esta lucha entre instituciones. El maldito virus supuso que el Scudetto se dejara por el camino 500 millones y la Premier nada menos que 900. Francia cerró la tienda y no hubo más liga.

Tebas consiguió evitar el desastre al disputar las once jornadas finales del campeonato anterior y salvar los muebles, pues los clubes ya habían percibido de Telefónica el dinero de esos 110 partidos, una cantidad que superaba los 550 millones.

Con la excepción del Real Madrid, el Barcelona, el Atlético, el Athletic, el Sevilla, el Betis y el Valencia, la mayoría de los equipos cubren el 95 por ciento de su presupuesto con los derechos de televisión. Al menos taparon sus goteras. La terminación de la Liga significó también que el resto de los deportes cobrara el 2,5 por ciento de ese contrato con la empresa española de telefonía.

La FEF le «quita» 150 millones a la Liga. Es lo que pierde la LFP por no jugar los viernes y lunes. La Justicia decidirá.

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