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El Valencia conquista el Trofeo Naranja en la noche de Kangin Lee

El Valencia conquista el Trofeo Naranja en la noche de Kangin Lee

Salió todo redondo en la noche en la que el Valencia se presentaba ante su afición. Tan bien le salieron las cosas que hasta el canterano coreano del 16 años, Kangin Lee, que debutó la temporada pasada con el filial, marcó el tercero ante el Bayer Leverkusen para conquistar así el 47 Trofeo Naranja.

Mestalla conoce a grandes promesas que se emborracharon de euforia, como Diego Ribera, aquel valenciano que también con 16 años, se estrenó en Primera bajo las órdenes del técnico uruguayo Héctor Núñez. La presión le pudo y se quedó en nada. En nada grande, aunque hizo camino.

El premio de Kangin Lee ha sido disputar la pretemporada con el primer equipo. A su favor está la cabeza, y la familia, que le dirá antes de dormir que no se crea nada, si bien madera tiene el chico.

Tiene este Valencia algo especial, lo suficiente para que Mestalla se llene aunque sea un 11 de agosto. Tiene a Marcelino. Un técnico que hace buenos a los que perdieron la fe, como Santi Mina, un tipo obstinado sin ser un crack, y Rodrigo Moreno, que volvió a afilar su bota para no perder la estela que lo encumbró el año pasado. No es la única virtud del entrenador asturiano, que sea con estrecheces económicas o no, le da cancha a la cantera. Jaume, Lato, Ferran, Kangin Lee...

Quizá por eso otro jugador criado en la cantera como Lato, se fue a abrazar a su amigo Kangin Lee en cuanto vio que su compañero rubricó el sueño de todo futbolista. Debutar en casa con los mayores y marcar. No fue el único. Veteranos y nóveles abrazaron al pequeño (de estatura) coreano. Hasta en eso este Valencia es diferente al de años pasados. Hay feeling y todos se parten la cara por seguir en Mestalla. Aquí nadie huye. Hay Champions y anteponen ser protagonistas y disfrutar, que verse relegados a un segundo plano, como Rodrigo, que de momento dice no a ofertas deslumbrantes.

Con todos enchufados, el Valencia encaró el primer partido ante si afición con ganas. Muchas ganas, lo que se tradujo en una primera parte de aplastante dominio ante el Bayer Leverkusen, plasmado con los goles de Mina y Rodrigo. Controló el tempo del partido para contemporizar en la segunda parte ante los alemanes.

Llevó el Leverkusen más la iniciativa, tuvo mayor presencia en ataque, pero peligro, poco. Ninguno. Y así transcurrió e segundo periodo hasta que salió Kangin Lee mediado el segundo acto y marcar al cuarto de hora de su ingreso. Ola mexicana en las gradas de una afición deseosa de alegrías. De momento, el Valencia parece lo que es. Un equipo bien pertrechado, aún por rematar, pero con una buena base y un gran futuro por delante con tantos jóvenes con hambre, a quienes Marcelino ata en corto, como el barbilampiño Kangin Lee. Maduro de cabeza.Veremos.