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El 'runner' que descubrió el mayor yacimiento de huevos de dinosaurio de Europa en un entrenamiento

El 'runner' que descubrió el mayor yacimiento de huevos de dinosaurio de Europa en un entrenamiento

Aquellas montañas fueron una obsesión durante años. Muy cerca, en el Pirineo de Lleida, se encontraba el mayor yacimiento de huevos de dinosaurio de Europa y, por eso, el Pirineo aragonés también podía esconder restos fósiles. La Sierra de Santo Domingo, de Carrodilla, de Guara, los Mallos de Riglos, el Turbón... Aquellas montañas fueron una obsesión para los paleontólogos del equipo de investigación de la Universidad de Zaragoza que realizaron varias expediciones en busca de pruebas

de que allí también vivieron hadrosáuridos, titanosaurios o nodosaurus. Pero nada.Pese a que los intentos duraron y duraron, no obtuvieron resultados y algunos marcharon a trabajar a otros países. Hasta que el otoño pasado, uno de los paleontólogos del grupo,
José Manuel Gasca
, salió a correr alrededor de Loarre, a 30 kilómetros de Huesca, y al volver, compartió varias fotos al grupo, muchas fotos, ¡qué fotos!«Fue en una salida de unos 15 kilómetros con los compañeros de mi club, el Club Alpino Universitario de Zaragoza. A los cinco o seis, tras una subida, me paré a esperar a algunos rezagados y vi en el suelo unos niveles de arcilla que me recordaban a yacimientos de dinosaurios en los que trabajé en Argentina. Miré a ver si salía algún fósil cerca del camino y descubrí cáscaras de huevo de dinosaurios. Empecé a hacer fotos y más fotos. Nunca me había pasado algo así», relata Gasca, ahora al frente del mayor yacimiento de este tipo del continente.Su hallazgo y sus fotos animaron al grupo a realizar una expedición y a principio de este año ya se planeaba un trabajo en profundidad en la zona de Loarre. Ahora mismo, en un área de 20x30 metros ya han descubierto varias decenas de huevos y están ampliando el estudio de campo. Los huevos tienen unos 68 millones de años de antigüedad por lo que investigadores de todo el mundo están atentos. Por su cercanía a la extinción de estos animales -estimada hace 66 millones de años-, todo lo que encuentren puede ser útil para seguir resolviendo los misterios sobre su desaparición.«En Europa este tipo de yacimientos son muy escasos. En España tenemos en el Pirineo de Lleida, pero a nivel europeo sigue habiendo muy pocos. Hay países como Argentina o Mongolia donde son más comunes, pero cualquier descubrimiento de este tipo interesa a toda la comunidad», apunta Gasca, que es paleontólogo y corredor de montaña, las dos cosas juntas, todo el rato.Aunque es un habitual de las carreras de larga distancia de la zona, con podios en el Gran Trail Aneto, de 105 kilómetros, no es un corredor común. Cualquier amante del trail-running reserva instantes, entre zancada y zancada, para levantar la cabeza y observar el paisaje; Gasca hace otra cosa. «Los ojos me van al suelo por inercia. Nunca miro el paisaje, cuando no miro al camino, miro la tierra fuera del camino, a ver cómo es. Supongo que siempre tengo esa visión por mi trabajo», expone el profesional que ya vivió un descubrimiento parecido hace más de una década.Entonces sin correr, trabajando en Arén, algo más lejos de Huesca, tocando a Cataluña, halló el cráneo fosilizado del cocodrilo más antiguo de Europa, de más de 65 millones de años de antigüedad. «Ahora tendré que salir a correr aún más», finaliza y en efecto. Aquellas montañas fueron una obsesión durante años, pero sólo había que correrlas.