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El Real Madrid zarandea a un Olympiacos desconocido

El Real Madrid zarandea a un Olympiacos desconocido

Era desesperación, ya excedía el enfado, lo que movía al entrenador del Olympiacos, Kestutis Kemzura, cuando mediado el tercer cuarto se abría de brazos, se giraba hacia a su banquillo y se sentaba sin más, incapaz de rectificar, incapaz de entender. Unas molestias en el aductor dejaron a su líder, Vassilis Spanoulis, en Grecia y ninguno de sus posibles sustitutos, Kevin Punter, Taylor Rochestie o incluso Wade Baldwin o Antonis Koniaris comandaba al equipo con un cierto sentido. Perdidas, y más perdidas, y más perdidas. Errores, y más errores, y más errores. Era el éxito de un Real Madrid que, al repertorio ofensivo de las últimas semanas, añadió un trabajo defensivo exquisito para una victoria tranquila, con 10 minutos de sobra (93-77).

A la espera de lo que haga este viernes el Barcelona ante el Panathinaikos, el conjunto blanco mantiene el pulso al Anadolu Efes en la discusión por el liderato de la Liga Regular de la Euroliga y, lo que es incluso más importante, mantiene su progresión de cara al segundo tramo de la temporada.

Porque en el WiZink Center este jueves volvieron a lucir Facundo Campazzo y Anthony Randolph, protagonistas habituales, pero además otros jugadores demostraron su capacidad para liderar en momentos puntuales. Walter Tavares, por ejemplo, se encargó de frenar al también gigante Nikola Milutinov, que sostuvo a su equipo hasta al descanso (41-30). Fabien Causeur, por ejemplo, dirigió el despegue madridista en el tercer cuarto con una racha de 11 puntos casi seguidos. Y Trey Thompkins, un último ejemplo, confirmó que su recuperación es un hecho con puntería y nervio.

El Real Madrid mantuvo su inercia en el Palacio, donde no ha perdido un partido en toda la temporada, y su ritmo anotador, con otro partido por encima de los 90 puntos, pero sobre todo castigó a su rival con unas estadísticas que seguramente enorgullecerán a Pablo Laso. Una de ellas: el Olympiacos sumó las mismas perdidas que asistencias (18). Incluso en el último cuarto, cuando el equipo blanco se dejó llegar y perdió una renta que había sido de 26 puntos (74-48 a nueve minutos del final), supo reaccionar a tiempo y no complicarse la vida en los instantes finales.