Deportes

El Real Madrid en la burbuja alemana: prohibido el público ante el Borussia y PCR a los periodistas

El Real Madrid en la burbuja alemana: prohibido el público ante el Borussia y PCR a los periodistas

Ni toma de temperatura ni la PCR por delante para entrar en el país de Angela Merkel. El vuelo a Dusseldorf desde Barajas -al menos el de este lunes a primera hora- rompe con la imagen de eficaz muralla anticovid que en España se tiene de la (casi) siempre ejemplar Alemania.Un madrileño podría haber ido ayer medio constipado desde la puerta del Gregorio Marañón al mercado central de Monchengladbach, sin que nadie le parara para comprobar su estado de salud. En el avión, sólo esperaba un form

ulario con casillas a rellenar que recogían las azafatas. Y nada más.En el hotel del estadio -con moqueta verde imitando al césped, jugadores en las paredes y colchas con el escudo del club- o en la tienda de recuerdos tampoco había control alguno, con la excepción del sports bar, donde una ficha con los datos personales era requerida antes de pedir el
Wiener Schnitzel
con miles de patatas fritas, el famoso filete empanado de centroeuropa.El Real Madrid sí entró al
Borussia Park
por la tarde protegido por la burbuja sanitaria que exige la
UEFA
en cada desplazamiento de sus clubes por la
Champions
. Alojada en Dusseldorf, a última hora la expedición blanca descubrió que hoy jugará sin público en las gradas, a pesar de que se habían vendido casi 10.000 entradas. Al empeorar la situación de los contagios en el país, rebajaron a unos simbólicos 300 espectadores permitidos, para dejarlo ayer en cero finalmente. El virus vuelve a ganar.La directiva del Madrid no cuenta con más de seis invitaciones para el palco y los periodistas -salvo que se equivocaran de puerta y aparecieran en la sala de prensa- están obligados a presentar una PCR negativa hecha en las últimas 48 horas para poder acceder al estadio.En silencio, sin hinchas esperando el autobús a las afueras del
Borussia Park
, el equipo blanco dejó atrás Monchengladbach, otra ciudad reconstruida tras la Segunda Guerra Mundial, como
Dortmund
,
Dusseldorf
o tantas de esta zona industrial de
Renania del Norte
. De hecho, fue la primera de
Alemania
en ser bombardeada por la aviación inglesa, en 1940. Se salvó aquí, eso sí, la casa donde nació uno de los jerarcas nazis más siniestros e influyentes en
Adolf Hitler
: su ministro de propaganda,
Joseph Goebbels
, lobo de actrices y agitador de odio racial y sumisión al
Reich
a través de los medios de comunicación.

Wolfsburgo en el recuerdo

El Madrid cumplió con el entrenamiento previo, tan contento con su resultado del clásico como concentrado en la cita de esta noche. Un nuevo tropezón en la liguilla europea, tras la derrota ante el
Shakhtar
, complicaría muchísimo el otoño al equipo de Zidane. En los últimos años, su equipo acumula importantes victorias en
Múnich
y
un petardo en Wolfsburgo que no se olvida
. Entonces, también llegaban a Alemania tras haber ganado cuatro días antes el clásico en Barcelona. Ese recuerdo de 2016, pesa hoy en el vestuario, donde el técnico francés debe decidir si vuelve a apostar por el bloque del Camp Nou o mete una nueva sacudida al once, con los riesgos que conlleva. En cualquier caso, la presencia de
Hazard
de inicio parece complicada, con su lesión tierna.Necesita el Madrid su versión más sólida para cumplir en casa de un histórico de la
Bundesliga
, quinto en la tabla y de gloria algo añeja. Su tiempo fue la década de los 70, capaz de pelearle al mismísimo
Bayern de Munich
la hegemonía nacional. En su país y fuera ganó títulos con futbolistas que son leyendas del fútbol alemán, como
Berti Vogts
,
Lothar Matthäus
o el madridista
Günter Netzer
. También
Jupp Heynkes,
en su etapa de delantero goleador antes de pasar a los banquillos y ganar la Séptima con el club blanco.Otra figura germana, aunque contemporánea, es
Toni Kroos
, poco dado a dejarse caer por las ruedas de prensa. Ayer, en un correctísimo español, insistió en que la victoria del clásico no puede nublarles la responsabilidad de hoy («una final», tituló) antes de reconocer que en estos momentos quien manda es otro escudo: «El Bayern es el mejor del mundo, como lo fuimos nosotros. Ahora trabajamos para volverlo a ser». Para terminar, y en su tierra, volvió a declarar amor eterno a la camiseta que viste desde 2014. «Tuve ofertas de otros equipos, pero nunca hablé con ellos. Mi idea es retirarme en el
Real Madrid
».