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El martillo de Giroud clava cuatro goles en el Pijzuán

El martillo de Giroud clava cuatro goles en el Pijzuán

Cuatro goles de Olivier Giroud sacaron los colores a un Sevilla irreconocible, laxo, terrible atrás e inédito arriba. El equipo nervionense entró al césped del Pizjuán con un 11 poco habitual y el paso cambiado. Además, Tomas Vaclik se lesionó en el calentamiento y Alfonso Pastor, portero canterano de 20 años, fue obligado titular. Su primer encuentro en Champions. El partido aún no había llegado al primer minuto y el rival ya le había humedecido los guantes con un potente disparo escorado. [Narración y estadísticas (0-4)]

Los ingleses olieron las dudas y se lanzaron sobre la meta ajena con desparpajo y seguridad. A los pocos minutos, Christian Pulisic arañó el gol. Su tiró salió desviado por muy poco. El Sevilla se mostraba apaciguado y fondón. Ivan Rakitic, Óscar Rodríguez y Mudo Vázquez se hablaban en idiomas distintos. Un Babel futbolístico en el centrocampo.

El Chelsea apretaba plastilina. Demasiadas concesiones, demasiados espacios, contra un rival que lucía ordenado. Giroud no perdonó en la primera ocasión que tuvo. Pisó cómodo el área, recortó a su marcador y acarició el balón con la izquierda. Un disparo imposible para el arquero debutante. Pudo ser peor. Unos minutos después, el Mudo despejó prácticamente sobre la cal un cabezazo de Antonio Rudiger cuando Alfonso estaba batido.

Replegarse y especular

Dos manos en el área, que no fueron ostentosas, pero que parecieron punibles, pudieron servir al Sevilla para empatar. El colegiado pasó de puntillas por ambas. Los de Julen Lopetegui braceaban con torpeza. En-Nesyri desconectado. Idrissi dejando apenas un par de detalles. Y un naufragio en la medular. Sólo Jesús Navas animó tímidamente el juego de los suyos. Su vértigo y el inesperado frenazo de los de Frank Lampard, que con el marcador a favor prefirieron replegarse y especular, equilibraron el choque. El reloj, y un centro del campo bien compactado con Jorginho y Mateo Kovacic, animaban a la bajada de intensidad. En plena tregua llegó el descanso.

Lopetegui, acostumbrado a menear el banco cuando el fútbol no acompaña, prefirió esperar esta vez. Resultado: el Sevilla salió de vestuarios con idéntica desidia. Un tiro de Nemanja Gudelj, tras un bonito pase de Navas, que se fue arriba por poco, fue una suerte de espejismo. En el minuto 54, Giroud no perdonó el segundo. Se fue de Sergi Gómez y picó suavemente sobre Alfonso. Con poca albañilería, los londinenses construyeron una torre. El dos a cero ya era un mundo, viendo el flojo partido de los nervionenses, con una apatía indisimulable.

Sergi Gómez, superado

Lucas Ocampos, Joan Jordán y Jules Koundé salieron al campo. Luego Munir y se preparaba Óliver Torres. Pero el equipo ya estaba vencido de antes. En el minuto 74, Giroud cabeceó potente y preciso un centro de N'Golo Kanté. Sergi Gómez, superado en todo momento por el delantero francés, concluyó su noche siniestra derribándole en el 82. Penalti. El propio nueve lo anotó, sumando el cuarto.

El Sevilla jugó un partido para el olvido. Sin ideas, sin actitud y con un marcador sonrojante. Ahora, el Real Madrid en la Liga, una oportunidad para curarse tan profundas heridas.