Deportes

El grito de Colom no es suficiente ante Israel

El grito de Colom no es suficiente ante Israel

"Búscate equipo", le dijeron. Y así anda Quino Colom, sin jugar desde junio. Pero el talento no desaparece, no se apaga de un soplido como las velas de un cumpleaños. Alguno receló cuando Sergio Scariolo le reclutó de nuevo. La noche del andorrano en esa misma Fonteta donde guarda turno en la grada fue un grito de reivindicación, la selección como el patio de su recreo, pero ni con eso le llegó a España. Se derritió ante Israel en una segunda mitad para olvidar. [95-78: Narración y estadísticas]

Un exhibición sin premio, pues no hubo acompañantes en su heroísmo y sus pulmones notaron al final la falta de ritmo. Un tropiezo, el segundo consecutivo en esta fase de clasificación para el Eurobasket, que duele, más por el cómo que por las consecuencias. Ganando a Rumanía el lunes no habrá demasiados problemas clasificatorios.

Israel, el líder del grupo, se impuso por fiereza, por amor propio pero también por inexperiencia ajena, una candidez que es mortal. Se dejó remontar 18 puntos la selección, lanzada con el viento a favor, pétrea con la marejada que levantaba la agresividad de los de Kattash.

Los triples rivales, como flechas en un asedio, arruinaron la noche de Colom. Pero ahí queda eso. Cuando se retiró por primera vez de la pista, absolutamente exhausto, acumulaba 14 puntos de todos los colores en apenas siete minutos. Después, tuvo que volver al rescate tras la impresionante remontada hebrea. Acabó con 24 puntos y cinco asistencias.

Porque Quino es campeón del mundo, quizá el tipo que más hizo porque España acudiera a esa cita histórica en China, protagonista absoluto de las anteriores Ventanas de clasificación -aquella canasta inolvidable en el Palacio ante Letonia-. Acumula 15 temporadas de profesional, expatriado -Rusia, Turquía...- en busca de la gloria que en su país baloncestístico (nació en Andorra) no se le concedía. Ahora, por esas cosas de los entrenadores, no cuenta para el Valencia, a pesar de que tiene un año más de contrato.

Igual que Roma no pagaba traidores, esta España no deja de lado a los que fueron héroes. El compromiso tiene recompensa, aunque nadie hacía un favor a Colom ni a Javi Beirán, nada tienen que demostrar ya aunque pasen por un mal trago en sus carreras. En la selección de las Ventanas encuentran liberación.

Porque tampoco Beirán anda en sus mejores días, apartado por Porfi Fisac en el Gran Canaria, cabeza de turco del calamitoso momento de los insulares, penúltimos de la ACB. Con el madrileño en pista, llegaron los mejores momentos de España, como un tiro en el segundo cuarto (30-48). Ellos, con Rabaseda, son la experiencia. Aróstegui, Alberto Díaz o los debutantes Tyson Pérez -su primera acción de rojo fue un impresionante alley-oop- y Francis Alonso, el desparpajo de esa clase media tan hambrienta a la que Scariolo ha puesto en órbita.

Entre unos y otros, a pesar de que Rubén Guerrero se torció el tobillo derecho (pudo continuar), parecieron tumbar con contudencia a Israel. Agresividad en defensa, la riqueza táctica de Scariolo aprendida de forma exprés en apenas un puñado de entrenamientos y mucho acierto en ataque. Eso fue la primera mitad, el resto...

Porque cuando parecía derrotada, Israel demostró una amor propio que dejó boquiabierta a la inexperta España. La vuelta de vestuarios fue un despropósito, toda la ventaja a la basura en un instante, con Mekel liderando a un rival que encontró en el perímetro un aliado mortal. Blatt y Cohen torpedeaban desde el triple. Un parcial de 22-6 ante el que Scariolo sólo pudo encontrar la respuesta de Colom.

Pero con la batalla pareja, España olvidó sus mecanismos. Se dejó enredar por la fiereza israelí y donde antes había descaro ahora era pura timidez. También en defensa. Sobre todo en defensa.