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El Gobierno presiona para no ceder el clásico al 'procés'

El Gobierno presiona para no ceder el clásico al 'procés'

El estallido de la crisis catalana ha convertido al clásico de la Liga en una cuestión de Estado. Situado el partido entre Barcelona y Real Madrid el 26 de octubre, 12 días después de que se hiciera pública la sentencia del 'procés', la inquietud se apoderó de buena parte de los actores implicados, desde la Liga y la Federación a los responsables de los clubes. No fueron los únicos. También de varios integrantes del Gobierno, para el que, al margen de admitir preocupación por la seguridad, existe una profunda razón de Estado para que el encuentro no se dispute en el Camp Nou, y es la de evitar que la causa independentista instrumentalice uno de los acontecimientos de mayor visibilidad internacional en nuestro país.

Los contactos se iniciaron de inmediato, aunque con sigilo. Javier Tebas, presidente de la Liga, fue el catalizador. El dirigente estaba en plena sintonía con el propósito del Gobierno, además de querer proteger, como presidente de la patronal de clubes, los intereses de su organización. La intención era encontrar una fórmula que permitiera que el partido no se disputara en Barcelona, donde está convocada una masiva movilización de todas las plataformas soberanistas para el día 26, pero sin suspender el encuentro, puesto que ello supondría ya una pequeña victoria para los independentistas.

Una alternativa que pudiera conseguir ambos propósitos era el cambio de fechas de los clásicos en el calendario. Es decir, que el día 26 el partido se dispute en el Santiago Bernabéu y el 1 de marzo, fecha prevista para el segundo clásico de Liga, en el Camp Nou. De ese modo, fue trasladada la propuesta al órgano competente para decidirlo, el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol, con conocimiento del Gobierno. Algunos de sus más altos dirigentes recibieron, asimismo, llamadas desde la Administración para trasladarles la preocupación y el calado de la medida solicitada.

En manos de Competición

El Comité de Competición es un tribunal de arbitraje que administra las competencias de la Federación, la única que puede decidir el traslado o suspensión de un partido. En la propuesta de la Liga se alude, pues, a los artículos 188, 239 y 240 del Reglamento General de la Federación, en los que se encuentran los supuestos para realizarlo, entre ellos las causas de "fuerza mayor". El Comité de Competición ha dado ya traslado a los clubes, que tienen tres días para efectuar sus alegaciones. Del mismo modo, puede realizar las consultas que considere oportunas, en este caso a la Delegación del Gobierno o el Ministerio de Interior. Por ahora, no existe un informe policial ad hoc. Dada la excepcionalidad de la situación, todo indica que el lunes se pronunciará al respecto de la petición de la Liga.

Tanto Barcelona como Real Madrid no son partidarios de cambio de fechas y prefieren, si es necesario, la suspensión y ubicación en otra fecha, algo a lo que se opone la Liga, porque su voluntad como la de las autoridades consultadas es que no se detenga la competición, lo que supondría una pequeña victoria para los independentistas. Además, la suspensión por parte de la Liga únicamente podría ser solicitada 24 horas antes, en virtud de unas circunstancias excepcionales, pero no ahora. En su propuesta al Comité de Competición, no plantea semejante alternativa.

El antecedente del 1-O

En los contactos mantenidos, ha estado muy presente lo sucedido el 1-O, durante el referéndum ilegal celebrado en Cataluña hace dos años. Los independentistas presionaron para que no se disputara el partido de Liga entre el Barcelona y Las Palmas, para lo que pretextaron la actuación policial llevada a cabo durante la jornada. La directiva consultó a los futbolistas y a los Mossos d'Esquadra. En el vestuario, únicamente fueron partidarios de la suspensión Gerard Piqué y Sergi Roberto. El resto, con Leo Messi a la cabeza, votaron por jugar. Para evitar posibles incidentes en el interior del estadio, el partido se disputó a puerta cerrada. Ello no impidió que un espontáneo asaltara el césped.

La posición del Barcelona en la crisis originada en Cataluña, con su comunicado contra la sentencia del Tribunal Supremo, añade inquietud entre los implicados sobre las manifestaciones que pudieran producirse en el interior del Camp Nou, especialmente en uno de los acontecimientos deportivos con más audiencia del planeta, el plató más deseado por cualquier causa. El clásico no es, pues, una cuestión únicamente de seguridad. Es una cuestión política, de Estado.