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El centenario soñado por el valencianismo

El centenario soñado por el valencianismo

El Valencia redondea su aniversario con la agónica clasificación a la Champions League y la Copa del Rey

«No tenemos techo». Así rezaba el tifo de la afición valencianista minutos antes de dar comienzo el partido. Imposible resumir mejor la temporada del Valencia. Un triunfo ante el rey de copas que le permite poner el broche a una gran temporada.

No han podido elegir mejor año para frenar una sequía de títulos de once años. El del centenario ni más ni menos. A principio de temporada ningún valencianista podría imaginar un aniversario de estas características. Cierran la temporada con pañuelos blancos al aire, pero esta vez de entrega a un equipo que en un mes ha hecho realidad un año de ensueño.

Después del parón invernal había un equipo a la deriva, desangelado. Vaticinaban un año de transición, pensando nuevos rostros para la siguiente temporada, pero el capitán, Dani Parejo, demostró los ideales del club: «Me niego a dar por perdida una temporada en enero. Eso no va conmigo ni con el espíritu de este equipo. Hay tiempo y muchas ganas de lograr los objetivos. Aquí no se rinde nadie. Yo creo en este equipo».

El cauce de los de Marcelino cambió a partir de enero, los once empates de la primera vuelta los transformaron en otras tantas victorias en la segunda vuelta. Sorprendentemente les sirvió para llegar a la última jornada con opciones de clasificarse para la Champions League, su segunda participación consecutiva. Derrotaron al Valladolid en el José Zorrilla y superaron al Getafe en la clasificación. Un billete europeo agónico, pero que finalmente llegó.

En la noche estrellada de Sevilla, Parejo ha levantado su primer título como profesional y una alegría para miles de valencianistas once años después de la final de Copa del Rey de Ronald Koeman en la que ganaron al Getafe. Los ocho años del madrileño en Mestalla se han visto recompensados, por fin, con un entorchado, lo que le puede colocar a la altura de mitos como Alberla, Djukic, Piojo López, Angulo, Cañizares, Ayala, Kempes o Baraja.

La octava Copa del Rey llega provocada por el estado anímico de un Valencia que estaba en las antípodas de los jugadores del Barcelona. La motivación de llegar a una final copera más de una década después, la forma con la llegó la clasificación a Europa, y un rival que todavía tenía la mente en Liverpool fueron ingredientes para determinar el nuevo campeón.

La plantilla del Valencia ha elegido la temporada del centenario para demostrar que siempre se puede reaccionar. En 1999 se les escapó la Champions League ante el Real Madrid, lejos de haberse conformado por haber llegado a su primera final de Champions League, derrocharon ambición y en el 2000 volvieron a asombrar a Europa. El Bayern de Múnich les apeó en los penaltis. Este año ha sido similar pero con ciertos matices, han sido capaces de demostrar una reacción en Liga que les ha llevado a cumplir su objetivo de estar entre los cuatro mejores del campeonato, han llegado a las semifinales de la Europa League y han ganado la Copa del Rey ante el Barcelona, club más laureado de la competición. El Valencia vuelve a volar alto.