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El Burgos se topa con un Tavares de récord

El Burgos se topa con un Tavares de récord

La sensación es tan abrumadora, que pareció que Edy Tavares tumbaba en solitario al Hereda San Pablo Burgos, que no es cualquiera. Es tal el dominio y la influencia en el juego del gigante, la frustración que causa en el rival, que tantas veces todo se reduce a eso. A su presencia o no en pista. Sin alardes ni alharacas, firmó una de las mejores noches de su carrera. Y los de Joan Peñarroya, sextos en ACB y flamantes campeones de la Copa Intercontinental hace unas semanas, ni competir pudieron en el WiZink. [96-81: Narración y estadísticas]

"Pero sólo he cogido siete rebotes...", se lamentaba Tavares con media sonrisa, tan interiorizada tiene su labor en defensa. Nadie compite ahí con él, pero sus noches por encima de 20 puntos cada vez son más habituales. Fue de récord ante el Burgos (27 puntos), el tope de su trayectoria, más seis tapones (37 de valoración en 26 minutos). Todo eso y lo que no aparece en la estadística para otro triunfo del Real Madrid en Liga, el 21º de 22 partidos. Pese a que no todo son sonrisas en la casa blanca.

Contra los malos augurios, contra la plaga de lesiones -ayer se torció el tobillo Trey Trompkins, que no pudo continuar-, contra la ausencia de refuerzos, contra los golpes en forma de finales perdidas como la de la pasada Copa... el Real Madrid sólo puede anteponer su profesionalidad. La seriedad del colectivo que avanza a través del oleaje, que afronta cada partido sin mirar demasiado alrededor. Tras el meneo del Barça y la mala resaca de unos días después en la Fonteta, dos muestras de la competitividad blanca. El Burgos, como el Zalgiris el jueves, la padeció.

Cuando se quiso dar cuenta de dónde estaba, el San Pablo tenía una losa encima (27-10 de salida). Tavares, al que cada vez acompaña mejor Usman Garuba, era el señor de la pintura. Pedía Peñarroya empujar, pero para detener al gigante no sólo hace falta músculo. Dominaron entre ambos el rebote de forma descomunal y eso permitía al Madrid divertirse, anotar con ritmo y soltura, sentirse cómodo. Esos primeros compases iban a marcar los restos.

La exhibición de Tavares ponía de manifiesto todas las virtudes que le están confirmando esta temporada como un jugador único. Se marchó al descanso con 16 puntos y seis rebotes. Apenas reaccionó el Burgos (36-28, tras un 2-10), ahora con más energía, con McFadden y Benite, cuando él descansó y le sustituyó un Tyus que no termina de cuajar. Pero a su retorno, otra vez el calvario y la ventaja disparada.

La segunda mitad fue un querer y no poder de los castellanos, que ni acercarse demasiado pudieron. Carroll, como siempre sin hacer demasiado ruido, se fue a 17 puntos. Hasta algunos minutos en pista tuvo el joven Tristan Vukcevic. Y tiempo para pensar el Real Madrid en la gira rusa que afronta esta semana (Khimki el martes y Zenit el jueves) en Euroliga.