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El Bernabéu, un campo amigo para Griezmann

El Bernabéu, un campo amigo para Griezmann

Por mucho que desde el entorno del Barça se llegara a señalar a Antoine Griezmann como alternativa a Luis Suárez en la punta de ataque, salta a la vista que los dos son jugadores tremendamente diferentes. Basta con echar un vistazo a la fría estadística. Es verdad que ambos acumulan 142 tantos en LaLiga. No obstante, el francés los ha logrado hasta ahora en 345 encuentros con las camisetas de la Real Sociedad, el Atlético y el Barcelona, mientras que el uruguayo los ha anotado todos como azulgrana y le han hecho falta 165 partidos menos. Griezmann no es un killer.

A pesar de todo, el Bernabéu no se le ha dado nada mal al francés en los últimos años. La temporada pasada, la última como rojiblanco, se quedó sin marcar, pero en la 2015-16, la 2016-17 y la 2017-18 logró goles que valieron para arrancar puntos del feudo madridista. El primero de ellos, sirvió para que su equipo se llevara el triunfo por la mínima, mientras que los otros dos le permitieron al conjunto colchonero sellar sendos empates. Sus actuaciones como rojiblanco en Chamartín fueron determinantes para que el Atlético fuera claro dominador de los derbis ligueros mientras Griezmann vistió su camiseta.

La lesión de Luis Suárez en la rodilla derecha, la que le llevó a pasar por el quirófano y que le tendrá de baja por lo menos hasta finales de abril, ha colocado al francés como la primera opción en la punta de ataque del Barça. Leo Messi prefiere moverse con total libertad y Martin Braithwaite, fichado como recambio de un Ousmane Dembélé que se perderá lo que queda de temporada, tampoco es un nueve al uso. Por eso, y por los 120 millones de euros que costó su fichaje, todas las miradas se centrarán en Antoine Griezmann a la hora de buscar una referencia en vanguardia.

"Es complicado que Messi me vea"

Una posición en la que no termina de sentirse cómodo. Está acostumbrado a lanzar el desmarque y buscar la espalda de la defensa, pero sus compañeros en el Barça no han acabado de entender del todo aún su forma de jugar. «¿Messi? Es difícil, él está a la derecha, y yo más a la izquierda. Es bastante complicado encontrarse con él y que me vea, pero cuando jugamos en el medio, tratamos de combinar y yo intento buscar pases en profundidad, ya que ese es mi trabajo en el Barça», señaló el francés en Radio Montecarlo al término del duelo frente al Nápoles, donde marcó el único gol azulgrana.

Y también se trata, además, de que él se acostumbre al Barça. «Sabía que, al venir aquí, iba a tomarme un tiempo adaptarme al equipo. Es un trabajo diferente, pero es importante para mí ayudar a los compañeros», agregó. En Italia, el francés volvió a lograr un tanto importante. Algo que ya hizo también, y a pares, en la eliminatoria de Copa ante el Ibiza. El hecho de haber marcado en la Champions puede convertirse en el estímulo que necesita para mejorar sus estadísticas en LaLiga. Hasta el momento, ha marcado ocho goles en 24 partidos y ha atravesado dos periodos importantes de sequía. El pasado sábado, ante el Eibar, Messi le buscó descaradamente para que sumara una muesca más a su revolver tras batir al Getafe en la jornada anterior. Sin éxito. Ahora, en un Bernabéu que se le da bien, puede dar otro paso adelante en su proceso de adaptación.

Piqué, listo para el clásico

Gerard Piqué estará sobre el césped para medirse al Real Madrid en el clásico. A pesar de que sus gestos de dolor en la recta final del partido ante el Nápoles llevaron a pensar que el central podía sufrir un esguince de tobillo, se entrenó con total normalidad en la sesión preparatoria del viernes y, salvo sorpresa de última hora, su titularidad parece más que asegurada.

El central azulgrana, por supuesto, no estaba en absoluto dispuesto a perderse el duelo con el eterno rival. Un encuentro para el que siempre está especialmente motivado. Piqué, de hecho, ni siquiera se sometió a pruebas médicas tras jugar contra el Nápoles, sino que, simplemente, hizo trabajo de recuperación durante dos días antes de volver al grupo.

Jordi Alba, por su parte, hizo parte del trabajo con el resto de sus compañeros, pero su regreso al equipo aún debería tardar algunos días. El lateral sufrió una rotura en el aductor de la pierna derecha el pasado 15 de febrero, en el transcurso del partido ante el Getafe, y se especuló entonces con que estaría unas tres semanas de baja. El clásico le llega demasiado pronto.