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Colombia, en la cima del ciclismo

Colombia, en la cima del ciclismo

Egan Bernal encarna la ascensión de los ciclistas cafeteros, que dominan la temporada en todos los terrenos

El pasado sábado en el col del Turini, Alpes franceses que miran a la Costa Azul, Niza, Mónaco, Cannes y otras residencias veraniegas de la jet, Colombia colocó otra pica en el ciclismo al estilo de la invasión de los escarabajos en los años ochenta en el Tour. Entonces desembarcaron Lucho Herrera, Fabio Parra y «Condorito» Corredor para mostrar al mundo que había otra forma de subir montañas. Deportistas de talla S, livianos como jilgueros, pusieron contra la pared a los mejores ciclistas del mundo. Se los llevaba el viento en las interminables rectas de los campos de cereales y girasoles, cedían horas en una contrarreloj y se espantaban ante la posibilidad de ingresar en un esprint. En el Turini, etapa reina de la París-Niza, el festival colombiano (victoria de Daniel Martínez, Egan Bernal, líder, Nairo Quintana, segundo) retrató la jerarquía actual del país cafetero, que también vence en las llegadas masivas, como Fernando Gaviria en la Tirreno-Adriático o el joven Álvaro Hodge.

«De la cantidad sale la calidad», cuenta a ABC Josean Matxín, jefe del Emirates, que tiene cuatro colombianos en su equipo, Gaviria, Henao, Muñoz y Molano. «No hay ningún secreto ni programa de trabajo especial en Colombia. El ciclismo es el deporte rey en su país y los corredores surgen por la afición que existe».

En la última edición de la Vuelta a Colombia, se juntaron 500.000 aficionados en los 16 kilómetros del puerto que cerraba la edición (Palmas). Una referencia que solo admite una comparación similar a lo que sucede cada año en el Alpe d’Huez, durante el Tour. Más de 300.000 seguidores se reúnen en los trece kilómetros y las 21 curvas más famosas de Francia. La presentación de la carrera suramericana, en el estadio Nacional de Medellín, requería invitación para asistir a la puesta de largo de conjuntos y corredores. Más de 28.000 personas consiguieron un pase a través de dichas invitaciones, influencias o favores.

Es la pasión por el ciclismo representada en símbolos. Fernando Gaviria se ha convertido en la imagen del estado colombiano en lo relativo a seguridad, desbancando del perfil publicitario a uno de los futbolistas más carismáticos del país, el exatlético Radamel Falcao. «Para los colombianos era impensable hace años acudir a una París-Roubaix o una Milán-San Remo (dos monumentos de las clásicas). Hoy se plantean ir a ganarlas», explica Josean Matxín.

Los suramericanos fueron colonizadores modernos que exprimían las virtudes orográficas de su país. Colombia es una sucesión de cordilleras (oriental, central y occidental) mirando al mar y la selva del Amazonas. Subir y bajar montañas es una costumbre para ellos. Así elevan los valores del hematocrito y la hemoglobina en la sangre de forma natural, ya que viven a 3.000 metros de altitud.

Ganar el Tour

Nairo Quintana ha ganado la Vuelta, el Giro y ha sido segundo en el Tour, Esteban Chaves ha sido tercero en la Vuelta, como «Supermán» López. A Colombia le falta el Tour.

Para eso ha llegado Egan Bernal, 22 años, reciente vencedor de la París-Niza, un prodigio en formación que el año pasado deslumbró en la Vuelta a Suiza y maravilló en su debut en la ronda gala (decimoquinto clasificado, segundo en la general de jóvenes detrás de Pierre Latour). Se conocía su facilidad para la escalada, natural para un colombiano, y su pericia en la contrarreloj, pero no su cuidadosa adaptación al llano, al viento y al terreno de las ciclistas-locomotoras. Él pesa 60 en un cuerpo de 1,74. En la París-Niza no perdió un segundo en las etapas lisas e incluso bonificó en un esprint intermedio.

«Lo conocí hace unos años y conviví con él algún tiempo. Es un líder. Piensa como un líder, habla con un líder y actúa como un líder», dice Matxín. Ya solo falta que su patrón, Dave Brailsford, con quien tiene contrato hasta 2023, confirme que tiene un sustituto (se habla de Ineos) para Sky.