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Caster Semenya defiende su derecho a no medicarse para ser más mujer

Caster Semenya defiende su derecho a no medicarse para ser más mujer

La doble campeona olímpica de 800 recurre ante el TAS el nuevo reglamento que impone la toma de medicamentos a las mujeres que producen altas tasas de testosterona

Un reglamento por la igualdad, una batalla por la dignidad. La doble campeona olímpica Caster Semenya inició este lunes la carrera más difícil de su vida, un recurso ante el TAS para invalidar el reglamento de la IAAF que impone la toma de medicamentos a las mujeres que producen altas tasas de testosterona.

La atleta entró en el edificio del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) sin hablar pero haciendo el símbolo de la victoria con sus dedos. De esta forma inicia una semana que podría cambiar el resto de su carrera y, potencialmente, la historia de su deporte.

Unas horas más tarde publicó un mensaje en Twitter: «Dios ya ha dispuesto el camino. Solamente te está preparando».

«Hoy es un día muy importante», señaló el presidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) Sebastian Coe. «El atletismo es por lo que estamos aquí, para defenderlo», aseguró el británico, junto a dos abogados, antes de entrar al TAS.

«Las reglas que estamos introduciendo están para proteger el carácter sagrado de una competencia legal y abierta. El valor fundamental de la IAAF es la promoción de las chicas jóvenes y de las mujeres en el atletismo, es lo que queremos defender aquí», añadió.

En el corazón del debate, la decisión de la IAAF de introducir un nuevo reglamento que afecta a las atletas que producen naturalmente mucha testosterona, forzando a que la reduzcan por métodos químicos, algo que ha suscitado una enorme polémica.

Semenya denuncia el nuevo reglamento, con el apoyo del gobierno sudafricano, al estimar que está destinado a «ralentizar» su ritmo.

«Quiero simplemente correr de manera natural, como lo hago desde que nací», declaró hace unos días la doble campeona olímpica (2012, 2016) y triple campeona mundial (2009, 2011, 2017) de los 800 metros. «No es justo que me pidan cambiar, no es justo que la gente se pregunte quién soy», añade.

«Pide ser respetada y tratada como las otras atletas. Su don genético se debe celebrar, no hacerlo un objeto de discriminación», destacaron sus abogados hace unos días.

La audiencia debe durar cinco días y terminar el viernes. «Un proceso bastante largo para el TAS», subraya Matthieu Rebb, secretario general del tribunal supremo en materia deportiva.

«Esperamos poder ofrecer una decisión final antes del final de marzo», añadió. «No es un caso sin precedentes, tuvimos el de Dutee Chand (velocista india, privada de competir en 2015 por una tasa de testosterona demasiado alta) que se cerró el año pasado debido a la decisión de la IAAF de cambiar su reglamento», subrayó.

«Es un caso especial que implica muchas pruebas científicas. Es algo poco habitual. Lo que va a pasar, no soy capaz de decirlo, pero seguro que será importante. El objetivo es dar una decisión final antes del Mundial de Doha (29 septiembre-6 octubre)», añadió Rebb.

La sudafricana no es la única atleta afectada. Las medallas de bronce y plata en 800 metros en los Juegos de Rio 2016, Francine Niyonsaba (Burundi) y Margaret Wambui (Kenia), también han tenido que responder a cuestiones sobre sus tasas de testoterona.

«Lo que está en juego es nada más y nada menos que el derecho de cada uno a hacer su deporte. El cuerpo de las mujeres, su bienestar, su capacidad de ganarse la vida, su vida privada, su sentimiento de pertenencia al mundo está puesto en cuestión», explicó la ministra de Deportes sudafricana Tokozile Xasa, que apoya a la atleta.

«Es una violación grosera de las normas internacionales en materia de derechos humanos», añadió.