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Bochorno integral de Ferrari y maravillosa remontada de Carlos Sainz en Interlagos

Bochorno integral de Ferrari y maravillosa remontada de Carlos Sainz en Interlagos

Una temporada casi completa, con 20 carreras y errores sin número, para terminar así, con esa lamentable estampa de los dos Ferrari fuera de combate en Interlagos. Tras una carrera absolutamente loca, Sebastian Vettel provocó el pinchazo de Charles Leclerc para bochorno de millones de 'tifosi' en todo el planeta. La victoria terminó en poder de Max Verstappen, autor de un puñado de formidables duelos ante Lewis Hamilton, superado en los últimos metros por Pierre Gasly (Toro Rosso). Capítulo aparte mereció Carlos Sainz, con una excepcional remontada desde el último puesto de la parrilla al cuarto en la meta.

Un GP de Brasil inolvidable para el líder de McLaren, que supo batirse el cobre en condiciones precarias. Rozó incluso el podio tras el postrero adiós de Alexander Albon, que casi se lleva por delante también a Hamilton. Un broche inmejorable a un campeonato casi perfecto. A la espera final de la decisión de los comisarios sobre la maniobra de Hamilton, su carrera, teñida de épica, merece todos los reconocimientos.

En los primeros metros, Carlos había superado a Robert Kubica, George Russell y Daniil Kvyat, aunque su maniobra más agresiva y brillante llegó en la quinta vuelta, con un fabuloso interior en la curva 1 ante Sergio Pérez. Con Daniel Ricciardo en la mirilla, se vio favorecido además por el enésimo accidente provocado por Kevin Magnussen, que obligaba al australiano a cambiar el alerón delantero.

Raikkonen, en la mirilla

Tras 27 vueltas, aprovechando los pasos de sus rivales por los garajes, Carlos escalaba hasta la séptima posición. "No voy a durar mucho ahí", admitió por la radio, antes de su única parada, para montar los neumáticos intermedios. Su meta más realista parecía Kimi Raikkonen, con ganas de agradar al personal en su 312º gran premio, con el que iguala el registro de Fernando Alonso. Los pronósticos se cumplieron hasta el punto de que fue el veterano de Alfa Romeo quien vio el último en la meta el alerón trasero del MCL-34.

El domingo había enloquecido con el safety car desencadenado tras el accidente de los Ferrari a seis vueltas del final. Leclerc ganó la partida a Vettel y la reacción furiosa del alemán desencadenó el doble abandono. La cara del alemán en la hierba y la de Mattia Binotto en el muro mientras la grúa retiraba el coche es la imagen de Ferrari en 2019. Un equipo hecho trizas.

Vettel, en su centenario de rojo, se había visto intimidado por Hamilton en la primera frenada mientras Verstappen aprovechaba el horizonte despejado para volar en solitario. Pese a todo, el hexacampeón aguantó el primer relevo siguiendo su rastro a poco más de dos segundos.

Las habituales nubes sobre Sao Paulo, sin riesgo de lluvia y con 49ºC sobre el asfalto, amenazaban con mermar el rendimiento de Mercedes. Nada de eso. El hachazo de Hamilton, tras el primer cambio de gomas, redondeó un catedralicio 'undercut' sobre Verstappen, obstaculizado además por Robert Kubica en la salida del 'pit lane'. La irregularidad del polaco recibió cinco segundos de castigo.

Lloriqueos de Hamilton

El dilema estratégico entre una y dos paradas quedaba entonces aclarado. Hamilton y Verstappen repetían con el calzado rojo, mientras Vettel, Leclerc y Bottas montaban un compuesto más duro que aguantase hasta la bandera a cuadros. O eso parecía entonces.

Siempre en busca de alicientes, Hamilton brindó entonces ante Verstappen los mejores momentos de la tarde. Su orgullo quedó herido tras ser rebasado por el holandés. "Vamos chicos, avisadme cuando las baterías hayan muerto", espetó a sus ingenieros antes de devolver el favor, con un espectacular exterior, al Red Bull.

El calzado rojo no se adecuaba al rendimiento del Mercedes y Hamilton empezó con sus lloriqueos. "Deberíamos haber montado los medios", lanzó antes de quejarse por las imprevisibles ráfagas que dificultaban la conducción. Pero no iba a ser el viento quien frustrara a Mercedes, sino el calor que ya empezaba hacerse notar en el motor de Bottas.

Fue la primera rotura de las Flechas de Plata desde junio de 2018 y un 'safety car' que animaba ya de veras el domingo. El remate, con la fiera resistencia de Verstappen y la aparición de Gasly de la nada, también estuvo a la altura. Y aún quedan horas de domingo para que los comisarios decidan sobre el controvertido episodio entre Hamilton y Albon que puede empujar al podio a Sainz.