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Beñat Intxausti, grande en la salud y en la enfermedad

Beñat Intxausti, grande en la salud y en la enfermedad

"Beñat Intxausti es un buen proyecto de corredor completo: buen escalador y decente contrarrelojista -su victoria en la crono de la última Vuelta a Asturias lo atestigua-, pero le falta confirmar sus excelentes perspectivas con victorias. En un equipo como el de Unzue encontrará un buen acomodo para crecer como profesional", publicó El Mundo en septiembre de 2010, cuando se supo oficialmente que pasaría del Euskaltel a la nueva denominación del equipo de Eusebio Unzué en 2011, el Movistar Team.

En 2007 había ascendido a profesional en el modesto Grupo Nicolás Mateos. Un año después llegó al Saunier Duval y en 2010, al Euskaltel-Euskadi. En 2011 llegó la estabilidad con el Movistar Team, cinco temporadas que acabaron con la oferta del poderoso Team Sky. Tres campañas firmadas, muy pocas carreras. Un devastador citomegalovirus la tomó con su organismo poco después de debutar con los británicos en la Vuelta a la Comunidad Valenciana que ganó su compañero Wout Poels y que acabó en el tercer escalón del podio.

Quizá no se trató correctamente la enfermedad, siempre mirar atrás en estos casos es dañino y nada constructivo. Él lo reconoció hace un año, cuando comenzaba su última temporada profesional con el Euskadi-Murias. "A veces he pecado de sobrexgencia, hacía más de lo debido y fue contraproducente", nos dijo en Benidorm.

Este lunes, en Bilbao, se despedía oficialmente del ciclismo profesional ante periodistas y en compañía de amigos con los que ha reído y sufrido todos estos años, gente de la profesión. Un acto sencillo en un hotel, sin exceso de sentimentalismo, según nos cuentan. Pasaron por su discurso la ilusión perdida, su bravura, los éxitos (con especial mención a su día con la maglia rosa en el Giro de Italia 2013, "el único vizcaío en vestirla" y el "orgullo" por todo lo que consiguió en 13 años de dedicación exclusiva a la bicicleta. Hueco tendrá en otros ámbitos del deporte.