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Así funcionaba la trama oculta del dopaje ruso

Así funcionaba la trama oculta del dopaje ruso

El sofisticado sistema utilizado por el estado tuvo su epicentro en el laboratorio de Sochi 2014 y en el de Antidopaje de Moscú

Si hay una figura clave en todo el asunto del dopaje en Rusia esa es la de Grigory Rodchenkov, ex director del laboratorio antidopaje de Moscú y hombre clave en la investigación llevada a cabo por la AMA. Él fue durante años una de las piezas principales del entramado llevado a cabo por Rusia para encubrir a sus atletas y gracias a su colaboración, tras huir a Estados Unidos, se ha podido sacar a la luz el sistema de dopaje masivo llevado a cabo por el país presidido por Putin.

Durante años, Rodchenkov era la persona encargada de avisar al viceministro de deportes, Yuri Nagornykh, cuando detectaba un positivo en algún atleta ruso. Era el dirigente el que decidía si «salvaba» al deportista en cuestión o si lo enviaba a «cuarentena». Solía ocurrir lo primero, sobre todo cuando se trataba de atletas de primer nivel, lo que obligaba a Rodchenkov a mentir en el sistema ADAMS de la Agencia Antidopaje y a falsear el informe del laboratorio. Una práctica que ocultó el positivo de casi 600 deportistas, como quedó reflejado en el «Informe McLaren».

En 2014, en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Sochi, el nuevo servicio secreto de Rusia (el FSB) construyó un edificio anexo al laboratorio antidopaje, conectado por una especie de ratoneras. A través de ellas, por la noche, se enviaban los frascos con la orina contaminada de los atletas rusos y se cambiaba por una muestra limpia que había sido recogida en Moscú meses antes.

Los frascos eran devueltos casi intactos, aunque las marcas dejadas por los agentes del FSB (a priori imperceptibles) fueron una de las pruebas aportadas por el «Informe Mclaren» para denunciar a Rusia.

La última pata de este entramado que durante años permaneció oculto era el cóctel que el propio Rodchenkov diseñó para proceder al dopaje de los deportistas. Lo llamaban la «duquesa» y contenía una mezcla de tres tipos de esteroides anabolizantes con vermú.