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Álvaro Morata, el futbolista sin aposento

Álvaro Morata, el futbolista sin aposento

Ha movido 205 millones en su carrera, pero en los equipos que ha estado no ha cubierto las enormes expectativas

Es curioso como en el fútbol, el deporte que más rico hace a sus protagonistas, el dinero y la felicidad no siempre van de la mano. Que se lo digan a Álvaro Morata, el jugador español más caro de la historia. Entre fichajes y cesiones, el ariete ha movido a lo largo de su carrera 205 millones. Serán 250 si la Juventus decide ejercer la opción de compra de 45 ‘kilos’, tras pagar 10 millones por la cesión de este curso. Solo Neymar y Cristiano Ronaldo han provocado más desembolsos que el delantero madrileño, pero la repercusión económica de Morata no ha tenido extensión sobre el verde, donde acumula tantas expectativas como decepciones. Mucho ruido y pocas nueces.

Morata se formó a caballo entre las categorías inferiores del Atlético y el Real Madrid, aunque su salto a la élite y su notoriedad la adquirió en el conjunto blanco. Por eso la Juventus apostó por él y pagó en el verano de 2014 veinte millones de euros. En Turín, fueron dos temporadas brillantes, cuyo punto álgido se fecha en mayo de 2015, cuando un gol suyo en el Bernabéu echó al Madrid en semifinales de la Champions y privó al fútbol español de un clásico en la final. Un año después, en el verano de 2016, el club blanco decidió ejercer la opción de recompra y pagó 30 millones para que volviera a Valdebebas.

Fue Zidane el que pidió el regreso del canterano, cuando en su cabeza ya planeaba dos equipos para hacer posible un doblete (Liga y Champions) que no conquistaba desde hacía 59 años. En el dibujo del francés, Morata sería el delantero titular en todos esos partidos de Liga en los que se pueden perder la Liga. El ‘9’ fijo del plan B, y Morata respondió. 20 goles en 43 partidos, algunos de ellos también saliendo desde el banquillo. Tantos clave para desatascar partidos que hubieran costado puntos y, seguramente, el título. De ahí que el delantero se enfadara por su invisibilidad cuando llegaba un partido grande. Ni los clásicos, ni los derbis, ni los duelos definitivos de Champions. Ninguno de los partidos que todo futbolista quiere jugar eran para Morata, a pesar de su buen rendimiento, y eso no estaba dispuesto a aguantarlo una temporada más, con el Mundial de 2018 a la vuelta de la esquina.

Morata pidió al Madrid que escuchara ofertas por él y eso hizo la entidad blanca, que le vendió al Chelsea por 80 millones de euros, convirtiéndose así en el traspaso más caro de un jugador español. Con 24 años, Álvaro ya había explotado y estaba entre los mejores delanteros de Europa, pero no supo controlar su ambición, y ahí empezó a recorrer un camino de espinas que él mismo fue colocando. Esa temporada acabó como suplente del club londinense, con problemas de ansiedad y sin formar parte de la lista de 23 del Mundial de Rusia. Sus 15 goles en 48 partidos con el Chelsea no cumplieron lo pronosticado y en el mercado invernal de 2019 se marchó cedido al Atlético, iniciando una etapa complicada, por su pasado en el Madrid.

Su paso por la cantera colchonera no fue suficiente para que la grada le aceptara. Tardó meses en ser así, a pesar de sus continuos mensajes de amor al escudo rojiblanco. Tampoco con Simeone logró sobre el campo esa conexión esperada con un entrenador que solicita su fichaje, consumado en el verano de 2019 por 65 millones. Un año después, como ya le ocurrió en el Madrid y el Chelsea, abandona por la puerta de atrás el proyecto. Ahora, rehace su pasos en Turín, donde jugará cedido esta temporada. Allí ha sido el único lugar donde ha sido completamente feliz, dentro y fuera del terreno de juego. Así es la carrera de Álvaro Morata, el futbolista sin aposento.

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