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Adri Arnaus, carisma de grande

Adri Arnaus, carisma de grande

El barcelonés firmó el mejor comienzo para un debutante español en el Open de USA

El éxito de los golfistas no depende tanto de su formación o de sus cualidades, como del ritmo al que vayan madurando. Hay jugadores que con una trayectoria similiar alcanzan sus objetivos antes que otros y lo importante es que los que aún aguardan no se vengan abajo y sepan esperar su momento.

Este es el caso de Adri Arnaus, que a sus 24 años se ha vuelto a encontrar con su compañero de curso Jon Rahm, aunque por un camino bien distinto. Los dos despuntaron como amateurs y se fueron a estudiar a Estados Unidos (Texas A&M y Arizona State) con el objetivo de llegar algún día a triunfar en el PGA Tour. Pero mientras que el vasco lo ha logrado de pleno (ya suma cuatro victorias), el barcelonés no lo ha podido saborear hasta esta semana en el Open USA que se celebra en Pebble Beach y en el que ha conseguido pasar el corte con récord incluido. Firmó la mejor vuelta de un debutante hispano en este major (69 golpes) y dio una pista a los aficionados de lo que está por venir. «Me he tomado este torneo como uno más, no estoy nada presionado -comentó el catalán- porque lo importante es verme rodeado por estos jugadores y sentir que puedo competir con ellos».

Esta confianza es la que le llevó a iniciar una escalada en el escalafón deportivo desde los peldaños inciales sabiendo que sus posibilidades le llevarían a los más altos. Después de ser campeón de España aficionado en 2017, ganó tres pruebas con ese estatus en el Alps Tour y eso le dio la tarjeta del Challenge al curso siguiente. Y la victoria en la final de esta segunda división profesional continental la carta para el European Tour en 2019.

Su llegada al circuito superior no dejó indiferente a nadie, con un impresionante inicio en la gira del desierto y un segundo puesto en Kenia que dejó claras sus aspiraciones.

De la mano de su entrenador, el jugador de la Ryder Cup Nacho Garrido, ha seguido potenciando la técnica y la mente para pelear por alcanzar otro hito en su carrera: los grandes. Como aún no suma los puntos necesarios en el ranking mundial tuvo que pasar por las fases previas y, en la celebrada en Inglaterra, consiguió su ansiada plaza para el Abierto estadounidense.

Una vez en la península de Monterrey, ya solo le quedaba disfrutar. Después de la inyección de moral de la primera ronda sufrió la dureza del campo en la segunda (75), pero eso no le impidió superar el corte y así acumular más experiencias para el que debe ser su sitio a partir de ahora.

Pelear en Monterrey

Una de las enseñanzas que se va a llevar de esta costa del Pacífico es que en el Open USA hay que luchar por cada golpe y no dar nada por perdido. Porque con las duras condiciones del campo y del clima, no es fácil conservar la calma cuando, como ayer, se realizan seis bogeys en el mayor desafío de su vida. Pero Adri hizo de tripas corazón y analizó con frialdad la estrategia a seguir, que no era otra que olvidar y atacar la siguiente bandera. Así pudo arrancarle cuatro birdies al recorrido y acabar con un 74 más que meritorio,