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Adiós al «bigotes», Capón, el primer multiusos de la historia del Atlético

Adiós al «bigotes», Capón, el primer multiusos de la historia del Atlético

Su bigote refrendaba su fuerza y escondía su bondad: «No digas que me quite el bigote que así me respetan más». Sobrio, eficaz, fue un duro rival para Amancio y Rexach, rivales honestos que le venían de cara. El coronavirus ha sido un traidor

El bigote era una protección personal. Le hacía parecer duro en el campo y en la vida, porque en verdad era un bendito, incapaz de hacer daño. «No digas que me quite el bigote, que así me respetan más», comentaba cuando le pedían que se lo afeitara. El maldito coronavirus (Lorenzo Sanz) ha conseguido derrotar a ogro hombre del fútbol, a un defensa incombustible del Atlético. Ha sido un enemigo traidor, mentiroso, que se escondió como una neumonía normal. No ha sido un rival respetable, como Amancio y Rexach, que siempre le atacaron de cara, con regate fino, en duelos que se hicieron inolvidables en los años setenta.

La última vez que hablamos con José Luis fue en noviembre. Tenía Parkinson y la misma franqueza de siempre. Le cuestionamos por los mejores laterales izquierdos en la actualidad y fue sincero: «Me preguntas por los laterales y no he visto fútbol suficiente para contestar, sería injusto con muchos, porque no he podido ver jugar a bastantes. Lodi es bueno y Saúl ha cubierto bien el puesto, pero me gustaría ver a Achraf, que me dicen que lo está haciendo muy bien en el Borussia». No le gustaba dar nombres para salir en la prensa. Era muy serio en todo y especialmente lo fue como defensa. No se permitía lujos. Cuando subía al ataque era un torrente de potencia, hasta el final en carrera. Pero su mejor virtud era que defendía con dureza. Era un baluarte para el Luis de turno.

Capón fue el primer jugador multiusos de la centenaria historia del club rojiblanco. Comenzó como lateral derecho y se consolidó en el flanco izquierdo, pero también ejerció como central y hasta como medio centro. Su fácil transformación para ocupar todos los puestos de la retaguardia le perjudicó para no recibir un mayor reconocimiento como lateral izquierdo. José Luis tomó el testigo de otra leyenda muy querida, Calleja, ganador de la Eurocopa 1964, y fue un magnífico sustituto de Isacio en una misión que presentaba un retrovisor triunfal.

Su capacidad de reconversión hizo que jugara de lateral izquierdo, de central y de lateral derecho con la España de Kubala. Era válido para todos los cometidos. Después de trece encuentros con el equipo nacional a lo largo de un lustro, un error le perjudicó ostensiblemente. Sucedió en 1977. Jugaba de lateral diestro en Bucarest, frente a Rumanía, y un error al no controlar un balón costó el gol a España. Capón pagó muy caro aquella derrota.

Colgó las botas en 1981 con una asignatura pendiente: perdió la Copa de Europa frente al Bayern en la doble final de 1974. Ganó la Copa Intercontinental, dos Ligas y una Copa. «Lo mejor fue ganar la Liga del 77 en el Bernabéu y la Intercontinental. Jugué el famoso partido de semifinales ante el Celtic de Glasgow en el 74. No lo olvidaré, porque allí nos maltrataron y aquí les arrollamos, pero futbolísticamente». Compañero de Luis Aragonés, luego le tuvo como entrenador. El mejor técnico para él, que le definió: «Es un seguro».

José Luis Capón González nació el 6 de febrero de 1948 en Madrid y falleció en su ciudad el 29 de marzo de 2020. Jugo en el Atlético de Madrid nueve temporadas, entre 1970 y 1980, y disputó 269 encuentros oficiales, Ganó una Copa Intercontinental, dos Ligas y una Copa. Fue trece veces internacional con España.