Cultura

¿Y si los incas hubieran conquistado Europa?

¿Y si los incas hubieran conquistado Europa?

Laurent Binet siempre ha destacado por dar la vuelta a la Historia para contar historias sin pies ni cabeza. He aquí su última «idea»

Este es un libro muy curioso. La anterior entrega de Laurent Binet, La séptima función del lenguaje, una novela negra sobre el tema de la semiótica, loca y original como era, resulta casi convencional comparada con Civilizaciones. En esta sorprendente novela, Binet se lanza a contarnos cómo Colón fracasa en su viaje transoceánico y son los incas, precisamente, los que invaden Europa y la dominan. Una primera parte, escrita en el estilo lacónico de las viejas sagas nórdicas, nos cuenta cómo los vikingos llegan a América (que en Civilizaciones es el Viejo Mundo) y, gracias a la sagacidad de una valerosa guerrera de pelo rojo dejan allí una huella que terminará por cambiar el curso de la historia: enseñan a los nativos a usar el hierro, aclimatan los caballos al Nuevo Continente y, a través de una larga exposición a los nuevos virus logran que los americanos se inmunicen contra la viruela y las otras enfermedades europeas.

Cuando Colón llega a América, los nativos no están tan inermes ante sus «palos de fuego», sus sables de acero y sus caballos, y los taínos de Cuba logran reducir a los españoles y capturar sus barcos. Más tarde, una lucha interna dentro del imperio inca hace que Atahualpa tenga que huir hacia el norte. Se refugia en Cuba, donde la bella princesa Higenamota, que conoció a Colón en su juventud, le habla de los hombres que vinieron del otro lado del mar y le muestra los restos de las carabelas. Forzado a huir, perseguido por las tropas de su hermano Huáscar, Atahualpa concibe la loca idea de construir grandes barcos al estilo de los españoles, cruzar el océano y apoderarse de las ricas tierras de ultramar.

«Civilizaciones». Laurent Binet. Trad.: Adolfo García Ortega. Seix Barral, 2020. 448 páginas. 21 euros

Civilizaciones presenta una historia alternativa que es en realidad una gran reflexión sobre la formación de Europa y, quizá, sobre su viabilidad como proyecto social y cultural. Atahualpa logra conquistar el continente porque se aprovecha, como hiciera Cortés, de las luchas y las rivalidades internas, y porque el régimen que instituye, tolerante en lo religioso y basado en el reparto de la tierra a los campesinos y en la sustitución de los impuestos por trabajos comunales resulta mucho más justo y eficaz que la estructura pos feudal de la Europa del siglo XVI. Escrita en el estilo lacónico y económico de la prosa académica, sin los diálogos ni los detalles ambientales propios de las novelas, Civilizaciones es un libro de lectura insólita, adictiva y muy, muy placentera.

Su fría máscara de libro de historia esconde, en realidad, una obra profundamente cómica, no sólo por detalles como la pirámide que los mexicanos construyen en el Louvre sino porque nos obliga a replantearnos toda nuestra historia, nuestros iconos, nuestros mitos, desde el punto de vista de Otro que viene de otro mundo y para el que nuestras manías y orgullos no significan nada.

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