Cultura

Woody Allen: ir o no ir a verle, el dilema del absurdo

Woody Allen: ir o no ir a verle, el dilema del absurdo

El cineasta estadounidense, caído en desgracia por las acusaciones de abusos sexuales hechas por su hija, actúa en España con su banda de jazz

Primero fue su hija Dylan Farrow, que le acusó de haberla sometido a abusos sexuales cuando era niña. Después, su hijo Ronan Farrow salió en defensa de su hermana, y los actores Timothee Chalamet, Rebecca Hall y Griffin Newman donaron los salarios de las películas que hicieron con él a organizaciones benéficas contra las víctimas de abusos. El pasado mes de diciembre, los problemas para Woody Allen se agravaron aún más con la salida a la luz de la confesión de la modelo Babi Christina Engelhardt, que reveló que en 1976, con apenas 16 años, inició un romance con el director que se prolongó hasta 1984.

Todo esto, sumado al escándalo de 1991, cuando Mia Farrow le abandonó al descubrir unas fotografías que rozaban la pornografía con Soon Yi Previn (la hija que la actriz había adoptado con su pareja anterior, el pianista André Previn), ha terminado sumiendo al director de cine en el ostracismo más absoluto. El año pasado, Amazon canceló el acuerdo que tenía con él para estrenar su última película, «A rainy day in New York», y realizar otros tres filmes.

«Limpiar» Hollywood

Tampoco encuentra patrocinadores que apoyen sus nuevas obras tras la campaña del movimiento #MeToo, empeñado en limpiar Hollywood desde el caso de abuso sexual de Harvey Weinstein. Y ahora Michael Caine, Natalie Portman, Mira Sorvino, Colin Firth, Greta Gerwig, Susan Sarandon, Reese Witherspoon, Rebecca Hall, Rachel Brosnahan y otros artistas aseguran que «jamás» volverán a trabajar con él. Para colmo, en las redes sociales pueden verse cientos, miles de comentarios de cinéfilos de todo el mundo que aseguran que nunca volverán a ver sus películas. Así que definitivamente, el futuro de Woody Allen en el cine no pinta nada bien. Pero, ¿y en la música?

Aunque el movimiento #Metoo también ha saltado al mundo de la música, por ahora no ha trascendido nada acerca de vetos de promotores, músicos o programadores, ni tampoco se sabe nada de cancelaciones o fracasos estrepitosos de taquilla. La semana que viene, el autor de «Annie Hall» aterriza con su formación The Eddy Davis New Orleans Jazz Band en España, para ofrecer tres conciertos en Bilbao, Barcelona y Madrid, en el Palacio Euskalduna y en los festivales Jardins de Pedralbes y Las Noches del Botánico. Y a juzgar por el éxito en la venta de entradas (en Bilbao quedan muy pocas, y en Barcelona y Madrid se agotaron, en sólo un mes en el caso de la capital), se diría que no han sido muchos los melómanos que se han visto ante un dilema.

¿Están siendo unos insensibles los fans que han comprado estas entradas? ¿O lo lógico es creer en la presunción de inocencia y esperar a que haya alguna condena para Allen? La respuesta parece obvia, aunque para muchos profesionales de la militancia «ofendidita» sea más que suficiente con la sentencia popular. Por cierto, el judío feo, bajito y gafotas tocará clásicos de Louis Armstrong, Sidney Bechet, Johnny Dodds, Jimmie Noone y George Lewis.