Cultura

Un cuento naïf y navideño

Un cuento naïf y navideño
«El Cascanueces»Teatro de la Zarzuela, Madrid

Anunció Joaquín de Luz, nuevo director de la CND. en los días previos a la reposición de este ballet (se estrenó en el Teatro Real hace un año) que con las condiciones actuales «El cascanueces» no se convertiría en una tradición navideña, como lo es en muchos lugares. Razones hay para ello, pero es una lástima, porque no solo se trata de uno de las títulos más encantadores del género (por partitura y por historia), sino que además es un reclamo para el público: antes de levantar el telón ya se habían agotado las localidades para todas las representaciones. Suele ser, además, un título iniciático, vivero de futuros aficionados a la danza.

Habrá que esperar que las circunstancias cambien. Mientras tanto, disfrutaremos de esta producción de «El cascanueces», cuyas virtudes superan a sus defectos. Está más hecha y redondeada, lógicamente, que el pasado año, y muestran a una compañía en constante crecimiento. Su exdirector, José Carlos Martínez, creó una versión donde lo naïf es la nota dominante; una versión muy bailada, con un primer acto lleno de dinamismo y de teatralidad, bien apoyado por los trucos de magia. Su final, el Vals de los Copos de Nieve, es probablemente uno de los más bellos del espectáculo, por concepción e interpretación. No le pasa lo mismo al segundo acto, dramatúrgicamente más atropellado y desprovisto de la magia y la fantasía que requiere, aunque algunos números, como el Trépak ruso, fueran brillantes. Lo mismo que las dos protagonistas femeninas, Cristina Casa, una deliciosa Clara, y María Kochetkova, dominadora Hada Azúcar.