Cultura

The Rolling Stones, el año que vivieron peligrosamente

The Rolling Stones, el año que vivieron peligrosamente

La muerte de Brian Jones y la tragedia de Altamont sacudieron a la banda británica en 1969

Si alguna vez tuvieron algo de inocencia y, más importante aún, si no la habían agotado ya del todo después de aullarle al diablo y arrojarle al blues afilados adoquines, 1969 fue el año que lo cambió todo para los Rolling Stones. «Rape, murder! It’s just a shot away, It’s just a shot away», bramarían los británicos para despedir el año desde las heridas de «Let It Bleed», álbum con el que despidieron un año turbulento y marcado por la tragedia.

Venían Jagger y Richards de plantar bandera en la cima del rock con «Beggars Banquet» y dos cañonazos de la talla de «Simpathy For The Devil» y «Street Fighting Man», pero las cosas empezaron a torcerse el 3 de julio de 1969, cuando el cuerpo sin vida de Brian Jones apareció flotando en la piscina de su casa Sussex. Un mazazo que lo fue aún más si tenemos en cuenta que a Jones, guitarrista y uno de los fundadores del grupo, lo habían expulsado de la banda un mes antes por sus problemas con las drogas.

Al otro lado del charco, el festival de Woodstock se preparaba para celebrar el verano del amor mientras Charles Manson conspiraba para asesinarlo a cuchilladas. A los británicos, siempre a la suya aunque con un amor propio del tamaño de un estadio olímpico, no les sentó demasiado bien que les dejasen fuera del cartel de Woodstock, por lo que idearon su propio festival en San Francisco, en el autódromo de Altamont.

Tragedia

Por el escenario desfilaron Santana, Jefferson Airplane, The Flying Burrito Brothers y Crosby, Stills, Nash & Young, pero fue la ocurrencia de los Rolling Stones de contratar como personal de seguridad a los Hell Angels lo que desencadenó la tragedia: tan peculiar «servicio» de orden se entretuvo zurrando a espectadores y músicos hasta que Meredith Hunter, un joven afroamericano, murió apuñalado a manos de la banda de motoristas.

Era el 6 de diciembre y ahí estaban las cámaras de los hermanos Maysles, enfrascados en el rodaje de un documental sobre la banda, capturando la tragedia y certificando de la peor manera posible el final de la década. Poco antes, los Stones ya parecían haber capturado el espíritu de los tiempos con la apocalíptica «Gimme Shelter». Sí, la de «rape, murder! It’s just a shot away, It’s just a shot away».