Cultura

Santiago Isla y su «flâneur» por Madrid

Santiago Isla y su «flâneur» por Madrid

El músico debuta con acierto en la narrativa con una historia protagonizada por un joven que busca su lugar en el mundo

En la competitiva selva de la música rock, Santiago Isla (Madrid, 1994) ha conseguido hacerse un hueco de primera con su grupo Chelsea Boots, creado en 2014, que se alzó ganador del Mad Cool Talent en 2017. En una reciente entrevista el joven músico proclamó: «He venido a llevarme la vida por delante». Sin duda, está dispuesto a cumplirlo. Y no solo en el ámbito musical.

El hijo del presidente de Inditex amplía ahora su territorio creador, debutando en la narrativa con Buenas noches, una más que sugerente novela que nos sumerge en el Madrid de aquí y ahora, con una incursión en París en la tercera parte de las cinco que componen la obra. Por la capital de España se mueve su protagonista y voz narradora, un escritor en ciernes, añorante de Jane, su amor perdido, que va desgranando algunas de sus características como su condición de insomne -el Madrid nocturno será buena parte del escenario-, algo que puede llegar a imprimir carácter: «El insomnio confiere además una especie de lucidez. Creo que el insomnio, las resacas y la niñez tienen en común una misma capacidad de asombro».

Le acompañamos en sus desplazamientos por distintos lugares, la Castellana, la Gran Vía, la calle Montera, el Círculo de Bellas Artes, Malasaña... sobre los que consigna comentarios, incluidas sus visitas al Museo del Prado, en las que se convierte en improvisado cicerone para las amigas a las que lleva a la pinacoteca, esperando «como nos pasa a los estetas» que «el tsunami de belleza las arrastrara a ellas también», y su fortuito encuentro con la actriz Ángela Molina en el Templo de Debod: «¿Vivirá Ángela Molina por la zona o solo ha venido a pasear? Quizás sea como yo».

De estilo fresco y ágil, la novela combina un registro coloquial con toques poéticos

Porque el protagonista de Buenas noches es, ante todo, como él mismo se califica, «un pensador peripatético», un paseante en corte, un singular flâneur, aspecto que también él mismo confiesa no sin autoironía: «Irónico es ser ese flâneur, idílicamente parisino, pero vivir en Madrid, frente a la plaza de la Villa de París, y ser tan madrileño». Así, uno de los aciertos de la novela es el sentido del humor, que empieza por aplicarse a sí mismo: «Qué rabia, soñar con escritor maldito y haber quedado para costumbrista de afterworks».

El personaje ideado por Santiago Isla parece buscar su lugar en el mundo, y afirma «no sé gestionar la realidad», pues «la vida ha perdido su hilo causal y no veo otra salida que la pura contemplación».

Retrato generacional

Descripciones y reflexiones se aúnan en una historia que es en cierta medida un retrato generacional y una novela de aprendizaje de estilo fresco y ágil, que combina un registro coloquial con toques poéticos: «Buenas noches, Jane, viento del norte, arena húmeda, grito en el cielo. Yo soy la ola y tú la isla desierta. Guardo tus garras como surcos en el museo de mi espalda». No en vano, encabezan la obra unos versos de La voz a ti debida, de Pedro Salinas, confesándonos Santiago Isla en su blogSonajero, en la web de ABC: «Es el mejor poemario que he leído en mi vida».

El debut narrativo de Isla nos deja buen sabor de boca. Habrá que estar atento a su próxima entrega.